• Barbacoa y el ftur desde la Corniche (día 9)

    Suena repetitivo, pero hoy hemos tenido de nueva barbacoa, aunque esta vez ha sido en casa de Busta y África. Mi tía ha preparado su rico gazpacho y una sartenada, plato típico de Maella, y además hemos disfrutado de butifarra, longaniza, chorizo criollo y morcilla. Para finalizar, unos postres marroquíes con chocolate, pistachos y bizcocho.

    Uno de los temas de conversación ha sido el partido que jugaba el Madrid contra el Sevilla y en el que ha podido atar media liga.

    Daniel, otro amigo que ha asistido a la barbacoa, llevaba a sus hijos uniformados y además con el dorsal en la espalda del que ha terminado siendo el hombre del partido.

    A modo de guinda para todo el viaje, hemos regresado a Casablanca y hemos paseado por el paseo marítimo de la Corniche. Con el ftur, la ruptura del ayuno del Ramadán, todos se han concentrado en las orillas de la playa. Había mucho ambiente, bengalas de color rojo y una sensación colectiva de felicidad.

    Es un buen momento para agradecer a Ofelia y Miguel su labor de anfitriones y de organizadores del viaje. Mañana por la tarde toca volar, pero quizás aún nos acerquemos a hacer algunas compras de última hora.

    DieQuito

  • Día de despedidas y relax (día 8)

    Sonia y Pepón ya se marcharon el jueves, hace dos días, pero hoy se van Mikel, María, Marilo y Pepe. Tan solo May y yo nos quedaremos un par de días más en tierras africanas. A primera hora hemos desayunado todos juntos y Miquel ha llevado a María, Marilo y Pepe al aeropuerto. Mikel vuela en otra ruta, con escala en Lisboa, y partirá por la tarde.

    Después de que Miquel regresará del aeropuerto hemos ido al Mercado de Bouskoura, en donde se compran unas de las verduras más frescas de la ciudad, y hemos regresado a casa porque necesitamos teletrabajar, tanto May como yo, y queremos hacerlo por la mañana para poder descansar después de comer.

    Para comer hemos disfrutado de una deliciosa barbacoa de carne acompañada con rico gazpacho.

    Y por la tarde, después de una merecida siesta, hemos ido a pasear por toda la avenida de la Ville Verte, rodeando el inmenso campo de Golf de 18 hoyos, que se sitúa en el centro de la urbanización. En total son unos cinco kilómetros, los que nos ha venido bien para bajar un poco las brochetas

    Unos simpáticos gansos han salido pidiendo comida, curiosamente a la hora del ftur, pero por desgracia para ellos, no teníamos nada comestible en los bolsillos.

    DieQuito

  • Rabat (día 7)

    Rabat es la capital de Marruecos y en 2017 pasé una noche en esta ciudad con Javi, Manu y Estebán. No es una ciudad muy bonita pero está relativamente cerca de Casablanca y no me importa visitar de nuevo la Kasbah de los Oudayas y el vibrante zoco.

    La primera parada ha sido la Madraza Meridine, que tiene un patio que quita el hipo y una mezquita muy bien decorada, con azulejos y decoraciones en yeso. En los pisos superiores dormían los estudiantes y seminaristas.

    En ese mismo lado del río, en Salé, nos hemos acercado a los miradores de la desembocadura del Río Ru Regreg. Desde allí se pueden ver todas las tumbas orientadas hacia la Meca. Los musulmanes tienen verdaderos problemas de espacio porque no pueden ser incinerados ni tampoco enterrados en los nichos en alto de los camposantos de España, sino bajo tierra.

    Desde allí también se veía bien la Torre Mohammed VI, todavía en construcción, y el Gran Teatro de Rabat, de la difunta Zaha Hadid.

    Siguiente parada: la Kasbah de los Oudayas, en una Sqala pegada a la costa de Rabat. Las calles están en plena reforma, aprovechando la pandemia y el bajón de turistas, pero aún así, sigue estando muy bonita.

    A la hora de comer, hemos ido al restaurante Dar Zaki, que para mí nos ha servido la mejor comida del viaje, y eso que había mucha competencia porque hemos estado en buenos restaurantes, riads, etc. Pero la pastilla de pollo ahumado y sobre todo los postres han sido de un nivel superior.

    Para terminar en Rabat, nada mejor que recorrer su labe´ríntico zoco comprando souvenirs y detallitos para la familia y amigos. Allí hemos echado la tarde y hemos regateado como fenicios.

    Incluso algunos se han animado a comprar alfombras tejidas en Marruecos para decorar sus hogares con este toque exótico tan propio de este sorprendente país.

    DieQuito

  • Mezquita de Hassan II (día 6)

    Nuestro cuerpo nos pedía un día libre tras cinco días de viaje, y eso es lo que iba a ser en principio este día, pero hemos decidido aprovechar y visitar hoy mismo la Mezquita Hassan II.

    Esta mezquita es una enorme obra de arquitectura que se terminó hace alrededor de 30 años, después de unos años de construcción pagada por todos los marroquíes. Su objetivo es perpetuar la imagen del rey Hassan II, que realizó este proyecto como ofrenda a Alá, y a la vez atraer a turistas de los cruceros del Mediterráneo.

    Acto seguido, tras la visita guiada en español que ha durado alrededor de una hora, y que incluye la sala de abluciones, hemos ido a los mercados tradicionales.

    En el Marché de Maarif había muchos ambiente y regateo. Hemos comprado especias y algo de carne porque este fin de semana disfrutaremos de una barbacoa.

    Para cerrar la mañana, a mediodía hemos comido un jugoso cuscús de pollo y verduras que nos ha preparado Fatehma. Es un plato típico de la gastronomía marroquí y ella lo ha preparado con gran maestría. Para acompañar esta comida, nada mejor que una cerveza Casablanca.

    Por la tarde algunos se han tomado la merecida tarde libre mientras otros teníamos que teletrabajar un poquito. Hay tiempo para todo. Mañana nos vamos de viaje a Rabat, ciudad en la que ya estuve en 2017.

    DieQuito

  • El largo viaje hacia el noroeste (día 5)

    Un volcánico amanecer nos ha recibido en el desierto y desde el campamento hemos podido disfrutar de unas tonalidades amarillas y anaranjadas muy bonitas. Al final, el exceso de nubes ha impedido que podamos ver la salida del sol, pero el alba ha sido a pesar de ello muy bueno.

    Minutos después estábamos desayunando una mermelada de dátiles con tortas marroquíes y té a la menta. Y con el desayuno en el estómago hemos cogido los 4×4 y Hassan, conduciendo al más puro estilo Dakar, nos ha llevado por el mar de dunas hasta la Puerta del Desierto. Merzouga era el punto de partida para regresar hasta Casablanca.

    Hassan ha pasado en un punto elevado para que podamos fotografiar el Erg Chabbi y nos hemos despedido de la arena del desierto.

    El viaje en autobús de 10 horas ha sido largo y tedioso pero quiero remarcar que Marruecos es el paraíso gatuno. Está repleto de felinos y en una de las paradas para comprar algo de agua fresca hemos visto a este precioso gatito.

    Y ya en Casablanca, antes de terminar el día, hemos ido a un mercado de cerámica que está muy cerca de Bouskoura.

    Según tenemos entendido, estos tajines y otros elementos decorativos o útiles de cocina se fabrican dentro del propio Marruecos.

    DieQuito

  • En el Erg Chebbi de Merzouga (día 4)

    La primera parada en la cuarta jornada del viaje ha sido en los curiosísimos pozos bereber que nutrían de agua los cultivos de estas regiones. Ahora, debido al uso indiscriminado de este bien, las aguas han descendido demasiado y ya no se puede hacer uso de la misma para regar los cereales. Para los turistas han quedado unas enormes cuevas y canalizaciones subterráneas.

    Después de este breve par´ón hemos puesto rumbo a la Cárcel de los Portugueses, que es nada más ni nada menos que la base del villano Ernst Stravo Blofeld en la película de 007, Spectre. Sin embargo, en el interior, las cosas son bien diferentes porque si en el filme estamos ante una inmensa llanura repleta de edificios, en la realidad es un terreno muy accidentado. Además, su origen no es el impacto de un meteorito.

    Y por fin, después de un par de horas de autobús hemos llegado a la Puerta del desierto. Allí hemos degustado una deliciosa pizza bereber, que es similar a una empanada de pisto.

    Tras hacer un poco de sobremesa ha llegado el momento de adentrarse en el mar de dunas del Erg Chebbi, a lomos de un dromedario. Todos en fila india, los 10, encima de unos dóciles camellos que navegaban con agilidad entre las irregulares formaciones de arena.

    Después de llegar a las jaimas, hemos dejado el equipaje y hemos regresado a las dunas para ver el atardecer y hacer un poco de skate sand, una especie de snowboard pero sobre la fina arena de color anaranjado. Además, hemos visto un pez del desierto, que es un lagarto muy curioso con escamas y tonalidades de pescado. Se esconde rápidamente en la arena, pero hemos podido tomarle una fotografía porque Hassan, nuestro anfitrión de la jaima tiene un arte especial para «pescarlo». Después lo hemos dejado marchar y se ha sumergido como un gusado de Dune.

    Después de una merecida ducha hemos cenado en la jaima, con una oreja puesta en el Real Madrid – Chelsea. Menudo partidazo nos hemos perdido pero ha merecido la pena por venir al desierto.

    La cena en el campamento Sahara Majestic se compuso de tajine de ternera, harira, y postres marroquíes. Deliciosa como siempre.

    DieQuito

  • De Ouarzazate a Tinerhir (día 3)

    El día ha empezado con un delicioso desayuno en el riad con mermelada de dátiles, panes tradicionales marroquíes, zumo de naranja, miel, fresas, té a la menta y mucha amabilidad por parte de los dueños del hotel.

    Y la primera visita ha venido a continuación, en la misma Ouarzazate, en una importante kasbah. Nuestro guía en español nos ha explicado como se remozan las paredes de adobe tras las lluvias, cómo el artesonado de cedro distingue las estancias de los jefes, de las zonas destinadas al servicio, y otros secretos de la kasbah.

    Los que han hecho posible este viaje. Ofe y Miquel

    Después de esta interesante parada, hemos emprendido el camino hacia Tinerhir, aunque primero en dirección a la Garganta del Dadés.

    Como curiosidad hemos visto una central eléctrica solar con una peculiar torre que refleja un haz de luz en el aire. La mejor forma de explicarlo es con una fotografía.

    Tras subir por la sinuosa carretera de la garganta del Dadés, hemos disfrutado de una tortilla bereber, con mucho huevo y verduras, en un hotel colgado al lado del desfiladero.

    Nada más terminar de comer, hemos puesto rumbo a la garganta del Todra, que impresiona con unas paredes de roca de cientos de metros. Muy cerca de allí está Tinehir, la ciudad en la que pernoctaremos esta noche antes de continuar hacia Merzouga.

    Y como foto más bonita del día, la del cachorro de gato persa que descansaba en el zoco de Ouarzazate.

    Como nota curiosa, añadir que durante las tediosas horas de bus, hemos comenzado a visionar Gladiator. Ayer en Aït Ben Haddou, escenario de la película, nos acordamos de la magnífica obra de Ridley Scott y no hemos podido resistirnos.

    DieQuito

  • Emprendemos el viaje hacia el sur (día 2)

    De nuevo nos ha tocado madrugar porque hoy teníamos que llegar hasta la lejana ciudad de Ouarzazate, mucho más allá que la ciudad de Marrakech y atravesando alambicadas carreteras del Atlas. Hemos pasado relativamente cerca del Toubkal, que coroné hace 8 años en compañía de Alberto Bescós.

    La primera parada importante ha sido en Aït Ben Haddou, que es una kasbah muy famosa que ha aparecido en películas como Gladiator o La Momia. Nos han gustado sus callejuelas, su palmeral y sus vistas desde la parte superior de la ciudad. La única pena son las decenas de tiendas de souvenirs, que le quitan algo de encanto al conjunto. A pesar de ello, es un rincón de visita obligada en este país.

    Foto de grupo: De derecha a izquierda María, Pepón, Pepe, Mariló, Miquel, Ofelia, May, Sonia, Mikel y yo

    Después de esta ciudad, en la que además hemos comido un delicioso tajine de pollo y kefta de ternera, hemos seguido camino hasta Ouarzazate, a la que hemos llegado muy cerca del ocaso.

    Cena en el Riad

    La cena, con berenjenas con tomate, cous cous y pollo al limón nos ha recargado las baterías, después de siete horas de autobús.

    Ahora cogeremos la cama con muchas ganas porque han sido dos días especialmente duros.

    DieQuito

  • De regreso por Casablanca (día 1)

    Hace ya cinco años que estuve en esta ciudad, en compañía de Manu, Javi y Esteban. Lo pasamos en grande en la discoteca del hotel VillaBlanca. Fue solo una tarde y una noche, y todavía me quedan muchas cosas por ver en esta ciudad costera del norte de Marruecos. Además, en esta ocasión estoy visitando a la familia. Mis tíos viven aquí desde poco después de la pandemia y ya era hora de hacerles una visita.

    El viaje ha comenzado bien temprano, saliendo de Zaragoza antes de las 5 de la mañana. He conducido casi en soledad mientras Maike dormía, recién llegada de Portugal. La pobre empalma dos viajes seguidos.

    Al llegar al aeropuerto, tras aparcar el coche, hemos presentado la PCR de 48 horas (Marruecos es uno de los pocos países que todavía exige este tipo de test) y hemos embarcado. En el avión hemos disfrutado de una película de los 90 en versión UMD (parecía un viaje del pasado).

    Antes de aterrizar en el aeropuerto de Casablanca, ya hemos conocido a los amigos de mis tíos con los que vamos a compartir el viaje: Pepe, Mariló. María, Sonia y Pep´ón. Mikel se ha unido horas más tarde en un vuelo vía Lisboa.

    Os esperaremos junto a la estatua…

    A la terminal han acudido mis tíos y nos han llevado a su casa, en Bouskura, para agasajarnos con una impresionante barbacoa de langosta en su jardín, que quita el hipo. ¡Cuanta hospitalidad!

    Para terminar el día, con el crepúsculo hemos ido a ver la enorme mezquita de Hassan II, y hasta nos hemos podido asomar al interior, aunque sin acceder, ya que en Ramadán no se puede visitar a estas horas. Volveremos el jueves con visita guiada, tras regresar del desierto.

    La mezquita se levanta sobre el océano Atlántico y fue construida hace 30 años por el rey predecesor. Fue pagada religiosamente por todos los marroquíes.

    DieQuito