• Shanghai

    Esta ciudad siempre había estado en mi lista de deseos. Es una ciudad mágica, con grandes rascacielos (el segundo más alto del mundo está aquí), visitada frecuentemente en películas de cine y con aire más vanguardista que la vieja Pekín. Llegando con el coche anoche ya se divisaban desde la lejanía los grandes edificios y la enorme contaminación lumínica de una metrópolis digna de Blade Runner.

    Nos hemos alojado en el Grand Hyatt y nada más llegar nos dimos un baño en el spa situado en la planta 57, con una piscina en la que puedes incluso nadar mientras disfrutas de unas vistas maravillosas, con grandes construcciones, letreros de neón y la ciudad perdiéndose en la oscuridad. Después cenamos, también en una planta bastante alta, y luego nos fuimos a dar un paseo para hacer la digestión. Nos sorprendió mucho que a pesar de ser medianoche, la ciudad estaba completamente tranquila, como podéis ver en las foto inicial del post.

    No tardamos mucho en acostarnos porque hoy queríamos madrugar un poco antes de ir al aeropuerto, y así poder visitar el mercado de falsificaciones de Shanghai, que sigue abierto en una estación de metro a pesar de los rumores que leáis por internet. Hemos comprado regalos para la familia y en mi caso, un Lepin, (lego falso) del skyline de Shanghai.

    Ahora estamos en el aeropuerto antes de poner rumbo a California.

    DieQuito

  • Yiwu y el International Trade Center

    Nos ha venido a recoger Wang, amigo de Moises, y nos ha llevado en primer lugar a sus oficinas en donde hemos probado unas motos eléctricas muy molonas y hemos podido ver los productos que comercializa. A continuación nos ha llevado al International Trade Center que es como una especie de Feria de Muestras para venta al por mayor. Una vez dentro te das cuenta de que con un día de visita no eres capaz de ver ni un 1% de toda la feria, te percatas de que hace falta más de una semana, pero también nos dimos cuenta de que para nuestros productos actuales, los mejores proveedores están en Guandong.

    Después de la visita por el laberinto de tiendas de varios niveles, y con bastante hambre en nuestro estómago vacio, Wang nos ha llevado a una marisquería en la que ha ido seleccionado las piezas, vivas todavía, que ibamos a degustar. Es un restaurante que es un cook-it-yourself pero en el que una camarera te está continuamente ayudando, cocinando delante de ti, en medio de la mesa, todos los platos que te vas a comer. Me dieron un poco de pena las gambas, que saltando trataban de escapar de su muerte… ni siquiera sabia que eran capaces de saltar así : (

    Después de la comida nos hemos vuelto a meter en el coche para volver a chuparnos 300 kms de autovía, rumbo a Shanghai; próxima parada en China.

    DieQuito

  • Rumbo al norte

    Cambio de región. Hoy tras pasar la mañana en Shenzhen, hemos cogido un avión a Ningbo. El precioso aeropuerto de Shenzhen sigue igual de blanco que el año pasado, blanco e imponente. Tras el vuelo nos ha venido a recoger el driver de un amigo y menos mal, porque Didi nos impedía reservar un viaje de casi 300 kms hasta Yiwu… El único peligro era que el driver conducia con un ojo y las manos puestas en el movil y un ojo y los codos puestos en la carretera. Nos hemos puesto el cinturon y hemos rezado todo lo que sabíamos. Hemos hecho casi todo viaje de noche y al llegar al Ramada Plaza de Yiwu ya ni siquiera nos daban de cenar.

    Hemos salido del hotel en busca de algún sitio en el que llevarnos a la boca y nos hemos encontrado con una ciudad de la China profunda, que recordaba a alguna ciudad soviética de los 70. Una urbe oscura, con casas antiguas y coches viejos con la pintura descascarillada.

    Por suerte, hemos encontrado un McDonals y aunque ya habían cerrado, la amabilidad china se ha portado bien y nos han podido vender patatas fritas y dos tortas de piña; básicamente las sobras, pero era nuestra única opción.

    Llega el turno de dormir que mañana nos espera una larga jornada visitando el International Trade Center de Yiwu.

    DieQuito

  • Sea World y Wooderland

    El año pasado ya nos dimos cuenta de que en la calle más inesperada de Shenzhen, te aguardaba el centro comercial más increíble con el que te hubieras topado a lo largo de tu vida. Esta vez lo hemos descubierto con Google Earth, pero ya decimos sin miedo que el Sea World es el mejor mall que hemos pisado; y hablo por los tres.

    El Sea World tiene nada más y nada menos que un enorme barco en el centro de un lago; el barco tiene restaurante, y en las orillas del lago se emplazan un montón de restaurantes y tiendas de grandes marcas como si de un pueblo pesquero se tratara. Un poco más allá hay un mall con una enorme malla en el que también hay cines, y en una segunda fila, unos grandes rascacielos, también muy shenzhenitas.

    Hoy nos apetecía un poco de easy food, tras una jornada de trabajo bastante intensa, así que hemos comido en un restaurante italiano una especie de pizza alargada y nos ha venido bien para olvidarnos un poco de la comida china.

    La guinda final: una tienda llamada Wooderland con todo tipo de regalos de madera que nos ha encantado por la originalidad del establecimiento y su decoración, por la calidad de sus productos y la amabilidad de los empleados. Lo único que no nos ha convencido mucho han sido sus precios desorbitados. Os dejo unas imágenes de la boscosa tienda.

    Diequito

     

  • De nuevo a Shenzhen

    El año pasado nos alojamos en Nanshan, en un apartamento en un rascacielos de 40 plantas. Este año había reservado en el mismo apartamento pero no ha habido suerte y nos han colocado en otro piso y otro edificio. Nos hacía gracia alojarnos en el mismo sitio exacto pero a veces las cosas no salen como uno las planifica.

    El viaje desde Dongguan se ha hecho un poco menos pesado que de costumbre y es que recuerdo que el año pasado fueron más de dos horas. Luego hemos ido a una tienda de falsificaciones a comprar algunas cosas: en China tienes que hacer esto para integrarte. Es muy curioso como algunas paradas de metro se conectan entre sí por pasillos repletos de tiendas, al más puro estilo de las difuntas galerías comerciales que tanto abundan en Zaragoza, pero no muertas y solitarias como en España, sino repletas de tienda, vida y colores.

    Mañana tenemos un día duro por delante, con más visitas a polígonos industriales y varias reuniones agendadas, así que es hora de dormir. Además, anoche vi como el Barcelona nos pintaba la carita en el Bernabeu sin merecerlo. Apeados de la copa del Rey, ya solo nos queda la baza de la Champions, como el año pasado…

    Diequito

  • Dongguan

    Hoy seguimos con más reuniones, pero hemos dejado Cantón y nos hemos movido a Dongguan, en donde nos alojamos en el Grand Oriental Hotel. Hemos disfrutado de unos seafood noodles en compañía de mi amigo Jorge y su mujer, que viven aquí en Dongguan desde hace ya varios años. El año pasado también les visitamos y aunque en aquella ocasión lo hicimos de propio, hoy ha sido porque teníamos una reunión y visita a fábrica exactamente en su área.

    Dongguan es una ciudad netamente industrial, con amplias zonas verdes que ayudan a atenuar la polución y que nos invitan a pensar que inicialmente eran un pueblo como Shenzhen… ahora ambas ciudades no tienen las fronteras reales delimitadas y es el catastro el que nos indica qué bloque pertenece a cada urbe en los barrios periféricos. Así es el progreso. A este paso el planeta se va a convertir en Coruscant el próximo siglo.

    Ahora ponemos rumbo a Shenzhen, en donde no solo dormiremos una noche como en estos dos primeros hoteles. Un poco de tranquilidad vendrá bien para seguir con la habituación al jet lag y al caos asiático, al que nunca te terminas de acostumbrar por más veces que pises este continente.

    DieQuito

  • Guangzhou

    Todos conocéis esta ciudad, aunque muchos la conocen como Cantón. Esta gran metrópolis forma parte de la zona urbanizada más poblada del mundo, conformada por Shenzhen, Hong Kong, DongGuan, Macao , Zhuhai y el propio Guangzhou. Hemos aterrizado esta tarde aquí y nada más llegar, sin dormir en el avión como preveía, hemos ido directos a la primera reunión del viaje, en una especie de barrio industrial en pleno centro de la ciudad. La entrada a la casa no nos daba mucha confianza pero en el interior hemos sacado cosas interesantes.

    Después hemos ido a las Suites de Springdale, nuestro alojamiento en Cantón y nos hemos medio instalado sin grandes movimientos porque mañana cambiamos de alojamiento. Además, el hambre apretaba, así que tras una ducha rápida hemos puesto rumbo a la zona de negocios, con cierto miedo a encontrárnoslo todo cerrado. Por suerte, hemos podido cenar en un cook-it-yourself en el que nos hemos puesto las botas. A continuación, no hay nada mejor que un paseo nocturno para bajar la comida, y además, con el jet lag, tampoco tenemos mucho sueño.

     

    En la zona de los rascacielos nos hemos encontrado a una ciudad envuelta en la bruma, en una escena digna de Blade Runner. Hacía algo de fresco, pero con un buen abrigo, hemos podido disfrutar de unas vistas impresionantes mientras debatíamos acerca de la posibilidad de que China conquiste todo el mundo en muy pocos años.

    Por fin, cuando ya era casi medianoche hemos decidido volver al hotel para descansar, que mañana  queda un día duro y casi dos semanas de viaje.

    DieQuito