• Calendarizando el Gran Paradiso 2017

    Faltan alrededor de 20 días para que dé comienzo la aventura del Gran Paradiso y ha llegado el momento de calendarizarlo todo. Por primera vez desde que me organizo este tipo de aventuras deportivas, el viaje en avión dará comienzo en mi ciudad. Madrid (2011,2012,2014) y Barcelona en (2013,2015) fueron los aeropuertos de origen en anteriores ocasiones y el año pasado todo comenzó con un largo viaje en coche desde Zaragoza.

    El viernes 9 de junio volaremos desde Zaragoza al aeropuerto de Bérgamo, ciudad en la que dormiremos.
    El sábado 10 nos adentraremos en el Valle de Aosta y tras aparcar en Pont el coche de alquiler, subiremos andando hasta el refugio Vittorio Emanuele II en donde pasaremos la noche a 2700 metros.
    El domingo 11 es el primer día de ataque a cima si el climas nos respeta.
    El lunes 12 es una jornada de descanso o de segunda intentona en caso de que el día anterior no hayamos podido culminar el cuatromil italiano.
    El martes 13 puede ser una tercera jornada para intentar la montaña en el que caso de que hayamos tenidos días de clima muy malo en el refugio. Si la cima está conseguida iremos a escalar a Aosta, en concreto una vía conocida como Lo Dzerby (5c,5a obligado). Esa noche dormiremos en Milán, ciudad en la que hemos quedado a cenar con una antigua amiga mía a la que hace muchos años que no veo.
    El miércoles 14 regresamos por la tarde a Zaragoza desde el aeropuerto de Bérgamo.

    Esto es todo por el momento.

    DieQuito

  • Logo de Gran Paradiso 2017

    Dentro de un mes nos vamos a los Alpes italianos y la aventura ya tiene su logotipo. La cinta superior recuerda al alpinismo clásico y a la tradición de este deporte en la cordillera central europea. El trío de montañas hace referencia a que la cordada está formada por tres integrantes. Cierran el logo los apellidos de los susodichos. El 9 de junio ponemos rumbo a Bérgamo para esta aventura de una semana de duración.

    DieQuito

  • Corredor del Ejecutivo y cresta de la Aguja del Portalet.

    Dentro vídeo

    DieQuito

  • Balaitús por la brecha Latour

    El Pirineo es una cordillera alucinante. Llevo varios años haciendo montaña y todavía me quedan infinidad de picos por descubrir aquí al lado de casa. Este fin de semana he encontrado la felicidad en el Balaitús. Una montaña situada al fondo del valle de Tena, en un agreste y escondido rincón con unas vistas de postal.

    El sábado por la mañana aparcamos los coches en el embalse de la Sarra, al que se llega tras 2 o 3 kms de serpenteante carretera alpina. Allí nos colgamos las pesadas mochilas y pusimos rumbo al refugio de Respomuso, el mismo que fue alcanzado por un alud en el invierno de 2015 y que todavía no está completamente acondicionado tras el impacto.

    Apenas encontramos escarcha hasta mitad de camino y a partir de allí, la nieve estaba blanda y no fue necesario calzarse los crampones. La presa del embalse de Respomuso se divisa desde la lejanía rodeada de blancas laderas; parece un paisaje del Señor de los Anillos.

    Llegamos a media tarde y, tras ponernos cómodos, pasamos las horas disfrutando del estupendo sol hasta el final del día, momento en el que preferimos arrimarnos a la estufa de pellets.

    Nos acostamos temprano, pues el despertador sonaba a las 5 de la mañana; queríamos ponernos a caminar antes del alba. Puede que haya sido una de las pocas ocasiones en las que he dormido en condiciones en un refugio. Sonó la canción de piano con la que se despierta Patrick Bateman y me costó demasiado rato encontrar la forma de parar la alarma, síntoma inequívoco de mi empanamiento. Esto rara vez sucede, lo normal es estar esperando la alarma durante horas, mirando al techo.

    Tras picar un poco y vestirnos para la ocasión, salimos raudos rumbo a la brecha Latour, en la que queríamos estar antes de las 8 de la mañana. Al principio, el caminar fue oscuro y repetitivo, porque la noche estaba todavía entre nosotros. Pero cuando empezó a amanecer, divisamos la cresta del diablo y el maravilloso pico Frondellas y las vistas fueron mejorando. El Balaitús se escondía.

    El amanecer llegó y con ese espaldarazo cálido decidimos encordarnos por fin, cerca del paso más complicado de la ruta, la brecha Latour. Ya al pie de la brecha, las vistas son imponentes. Un couloir de unos 150 metros que se erige empinado
    como única vía posible hacia la cumbre.  

     

    Ascendimos veloces, asegurándonos en algunas cuerdas fijas y clavando estacas. Es especialmente delicado el último trozo, un tramo mixto de hielo, nieve y roca en el que, ascendiendo en ensamble, la seguridad no parece estar presente. Después de coronar esta zona, por fin la cumbre del Balaitús se asoma, todavía a una hora de distancia y con esbelta pala de nieve dura mediante que nos conduce hacia la zona más alta de la montaña.

    Un insulso trípode de hierro corona este pico, lo que parece querer restarle valor, aunque no en nuestros corazones, que todavía laten acelerados tras el último arreón de la jornada. En mi reloj marcan las 11 de la mañana. Tras el abrazo y la foto de rigor, comenzamos a descender, sabiendo que nos quedan 3 tramos de rápel y unos 15 kilómetros de caminata hasta el coche.

    Las dos cordadas de tres no son la mejor formación para rapelar rápido, especialmente si tenemos en cuenta que los lugares para hacer reuniones tienen un espacio ridículo. Estuvimos unos 45 minutos colgados de nuestros nudos de anclaje mientras uno tras otro íbamos completando rápeles de 60 metros. Entre en segundo y el último tramo de rápel, el lugar de la reunión era espacioso, por contra, estaba en la umbría. Los tres cuartos de hora allí se hicieron largos por las bajas temperaturas, y el miedo a que la cuerda quedara enganchada en algún risco. Finalmente todo salió bien y conseguimos alcanzar el refugio en torno a las 15:30 de la tarde. Quedaban unas dos horas de sendero todavía y el viaje a Zaragoza. Y hoy a trabajar. Luego dicen que no amamos la montaña… En dos meses, rumbo al Gran Paradiso.

    Termino con un vídeo realizado con fotos del teléfono y vídeo de la cámara del casco. La música la pone Tycho “Dictaphone´s Lament”

     

  • Gran Paradiso

    Poneos en situación. El miércoles pasado, por la tarde, estaba en el autobús hacia Madrid para ir a Marruecos, escuchando música y con la mirada perdida en el paisaje. De repente, vibró mi teléfono.

    Mensaje de Marcos. Atención: el gran Marcos de Bournemouth 2004, el Marcos que se presentó en mi conferencia del Toubkal en Enseñalia tras un saco de años sin vernos, el Marcos que iba al otro lado de la cuerda cuando alcanzamos la cima del Mont Blanc hace unos meses, el Marcos que me está enseñando a “dominar los quintos” para coronar el Cervino en agosto…

    Esto era lo que me preguntaba.

     

    Mis respuestas fueron sí a todo. Respuestas escuetas, aunque sin dejar lugar a la duda. Como veis, no había empezado un viaje y ya me estaba metiendo en otro. A día de hoy ya puedo decir que está todo confirmado y reservado. Va a ser una delicia subir un 4000 en los Alpes en apenas 5 días. Al final, el viaje será de viernes a miércoles porque así nos damos margen de maniobra si el clima no está de nuestro lado en el día de cima. A la aventura nos acompañará otro zaragozano, llamado Javier, y al que todavía no tengo el gusto de conocer.

    El Gran Paradiso es un pico de 4061 metros de altura, y es la montaña más alta ubicada íntegramente en suelo italiano, ya que los otros picos más altos comparten frontera con Suiza o Francia.

    Nos vendrá bien para comenzar la preparación para el Cervino con una mayor antelación. Recordad que esa aventura tendrá lugar a finales de agosto, dos meses y medio después. El Gran Paradiso o Grand Paradis será un excelente aperitivo alpino antes del gran reto.

    DieQuito