• Aqaba y snorkel en el Mar Rojo

    El viaje a Jordania termina en Aqaba, que tiene un nombre muy apropiado.Después de Wadi Rum viajamos en taxi hasta esta ciudad que es único punto de contacto de Jordania con el mar, en concreto con el Mar Rojo. También es una frontera con Israel, que era un país que tenía en mente visitar pero tras ver que Jordania tenía tantas cosas interesantes, lo he dejado para otra ocasión.

    Javier y yo nos hemos acercado a la playa de Aqaba para hablar con posibles barqueros que nos acerquen a la barrera de coral del Mar Rojo para hacer un poco de snorkel. Hemos visitado también un avión hundido, y posteriormente los corales, aunque el oleaje era bestial y no es como hacer snorkel en Maldivas… de hecho, me daba miedo que las olas me empujaran hacia los corales y me hiciera daño. Aún así, ha merecido la pena porque desde el barco con fondo transparente hemos podido ver el fondo marino con algo más de tranquilidad.

    Ahora ya toca subirse al avión rumbo a Roma, en donde disfrutaré de una larga escala de 10 horas que me permitirá visitar la Citta Eterna. El viaje a Jordania llega a su fin y me llevo muy buen sabor de boca.

    DieQuito

     

  • El desierto de Wadi Rum (caminando por Marte)

    Ayer después de visitar la ciudad de Petra, salimos pitando hacia el desierto de Wadi Rum, para ver el atardecer y para pasar la noche en el desierto. Llegamos muy justo porque visitar Petra nos costó más de 6 horas pero todavía pudimos disfrutar del crepúsculo.

    El campamento beduino en el que nos hemos alojado de tradicional ya no tiene nada, porque es puro lujo… con aire acondicionado, wifi, y más luces que un parque de atracciones. En mi opinión, ha sido una experiencia mucho menos auténtica que la que viví en el Desierto del Thar en 2012, con David y Guramarpreet. Aún así, degustamos una rica cena a base de cordero a la brasa, bailamos con los beduinos, fumamos narguile de menta y por la noche, nos adentramos en el desierto para disfrutar de las estrellas. Nos alejamos tanto de nuestro campamento, que llegamos a otro campamento en el que todo el mundo estaba dormido y reinaba un completo silencio. Y daba algo de miedo porque daba la sensación de que algún animal había terminado con todo bicho viviente.

    Después de descansar, que lo merecíamos porque entre la caminata por Petra y la excursión nocturna en el desierto, habíamos cubierto más de 15 kilómetros. Hoy nos hemos despertado y hemos ido a dar un paseo en Jeep y hemos visitado algunos de los puntos clave para hacer fotos. Este desierto es impresionante y para los fans del espacio como yo, nos recuerda a los parajes marcianos que nos han enseñado el Spirit, el Curiosity y el Oppy. Sin ir más lejos, aquí se rodó The Martian.

    Otra parada obligatoria en Jordania, además de Petra. El Mar Muerto y Ammán tienen cosas interesantes, pero estos dos enclaves en concreto son outstanding. Y lo mejor de todo es que Petra y Wadi Rum están relativamente cerca.

    DieQuito

  • Petra: templos milenarios

    Hoy ha llegado el turno para la guinda del pastel: Petra, una de las 7 maravillas del mundo. Ayer finalmente convencí a Javier para que hoy visitáramos Petra y luego fueramos a Wadi Rum. ¡Buen compañero de viaje me he buscado! A primera hora hemos salido de Ammán, porque hay un viaje de casi 4 horas hasta Petra por una amplia autovía que cruza el desierto. Tras llegar hemos contactado con el taxista que nos iba a llevar por la tarde a Wadi Rum, para dejarle todas nuestras pertenencias, ya que no hay lockers en el centro de visitantes.

    La entrada a Petra son 50 dinares jordanos, lo que viene siendo casi 70 euros, y aunque ya venía sobreaviso, sigue siendo la entrada más cara para un monumento que he pagado jamás. Comienzas a caminar por un valle seco que se va convirtiendo en un cañon en el que las paredes se van haciendo cada vez más y más altas. El cañón se va estrechando por tramos y es muy reseñable que en la parte baja de la pared los ciudadanos de Petra excavaron una especie de canaleta en la que ir recogiendo el agua que bajaba por las paredes, evitando así que se perdiera en los fangos del cañón.

    De repente, sin esperarlo, tus ojos vislumbran El Tesoro, sin duda, una de las joyas de la corona de esta ciudad milenaria excavada en la roca. En esa inmensa plaza rocosa, cientos de personas, camellos, burros y caballos se arremolinan en torno al Tesoro. un lugar que te deja sin palabras.

    Tras las fotos de rigor, seguimos el camino por el cañón, que comienza a abrirse poco a poco hasta un antiguo caudal de río. En las paredes sigue habiendo muchos templos, aunque no están tan bien protegidos del viento y la erosión ha hecho mella en sus paredes de arenisca. Destacar sin embargo, un teatro muy original cuyas gradas fueron labradas sobre la roca.

    Al final del cauce del río, hemos hecho un descanso para comer, antes de proseguir el camino hasta el monasterio, el extremo más alejado de la ciudad de Petra, pero un lugar de obligada visita. Hay muchísimos escalones, pero yo le he cogido un rebufo a un burrito y he subido a un ritmo muy bueno, disfrutando como cuando asciendo montañas en el Pirineo. Arriba la recompensa es indescriptible. Petra es un lugar maravilloso, que hay que visitar antes de morir.

    DieQuito

  • Flotando en el Mar Muerto

    Pasadas las 9 de la mañana, Mr. Moustache y yo hemos cogido a Javier, un chico mexicano con el que voy a compartir el taxi a Madaba, el Monte Nebo, al Mar Muerto y a Wadi Mujib. Desde el primer momento Javier me ha caído de maravilla y hemos estado hablando sin parar desde Ammán hasta la primera parada, en Madaba, que se centra tan solo en la visita de una iglesia que tiene unos mosaicos de alto valor arqueológico.

    A continuación hemos ido al Monte Nebo, un pico de más de 800 metros desde donde se ve el Mar Muerto y que tiene una iglesia restaurada de una forma muy especial. Tan solo por la iglesia ya es una parada obligatoria, aunque las vistas también son geniales.

    El siguiente turno ha sido para el Mar Muerto, el punto sobre la superficie más bajo de la Tierra, -400 metros sobre el nivel del Mar. Este mar interior, diez veces más salado que el resto de los mares del mundo, destaca porque tu cuerpo flota como tres veces más que en el agua de mar normal y corriente. No puedes bañarte en cualquier lugar, tienes que hacerlo en resorts ya que para salir del agua hay que darse tres duchas consecutivas como si se tratara de una central nuclear. La sensación de flotabilidad es inexplicable, cercana a la sensación de la ingravidez del espacio, supongo. Aunque si es cierto que el agua estaba más caliente que una sopa.Tienes que tener especial cuidado para evitar que el agua te entre en la boca y en los ojos, y la piel pica un poco debido al exceso de sal. A mi me ha picado la nuca, probablemente porque la llevo algo irritada/quemada por el sol.

    Después de comer en el resort, la última parada ha sido en el desfiladero de Wadi Mujib en el que solo nos hemos hecho la foto de rigor porque ni a Javier ni a mi nos gusta el barranquismo.

    Una vez hemos regresado a Ammán, ha llegado el momento de visitar el Teatro Romano de Ammán, que tengo justo enfrente del hotel y que ayer decidí reservar para otro día. Está muy bien conservado y también es una visita obligada para todo aquel que visite la capital de Jordania.

    DieQuito

  • Ammán

    Esta mañana, tras desayunar en el hotel, he salido a la calle y nada más cruzar la calle me he topado con un “blanquito” con pintas de turista y le he preguntado que de dénde era. Él me ha respondido que ¿Por qué? y yo le he dicho que quería visitar la ciudad y que sino le importaba, le acompañaba. Él, un poco extrañado, ha aceptado pero me ha pedido que vayamos a comprar una gorra antes de nada. Su nombre es Jean Baptiste, y lo primero que hemos ido a visitar es la ciudadela del Reino Hachemita de Jordania. Seguimos con las ruinas, y a pesar de que ya vengo saturado de Grecia, ya solo por las vistas de esta ciudad de terreno irregular, merece la pena. También es interesante el museo arqueológico, con algunas figuras siniestras que podéis ver en la galería bajo estas líneas.

    La siguiente parada ha sido la Mezquita Azul de Ammán, en donde he conocido a Mr Moustache, al que le he preguntado acerca de cómo visitar el Mar Muerto, Petra y Wadi Rum. Me gustan los precios locales y no los de las agencias que te venden el pack desde España ; ). Además, JeBa y yo, hemos conocido a Edmond, un kosovar, y hemos comido con él en un shawarma para seguir con la dieta del gyros-kebab que tantos años de vida me está quitando. Edmond vive y trabaja en Ammán, en Naciones Unidas, y nos ha contado decenas de historias interesantes sobre destinos en los que ha trabajado en el pasado (Mozambique, Sierra Leona, Costa de Marfil, etc)

    Al caer la tarde, me he despedido de mis amigos por un día, y he regresado andando mientras se escuchaba el rezo en los minaretes de las mezquitas. Ya en el Downtown, me he adentrado en el zoco de Ammán, que es muy concurrido y colorido, y para terminar, me he comido un kanufeh de Habibah sweets, que es el mejor de toda la ciudad. Ahora toca acostarse que mañana tengo un viaje de 120 kms hasta el Mar Muerto y he quedado con Mr Moustache a primera hora.

    DieQuito

     

  • Recién aterrizado en Jordania

    Bienvenido al Concord Hotel…

    Acabo de llegar a Ammán. Me hospedo en un hostal de mala muerte situado justo enfrente del Teatro Romano. Las vistas son lo único que se salva, y la amabilidad del personal. Dice mi amigo David que le recuerda al hotel Dessalines de Quantum of Solace y es que la fachada es deprimente a más no poder. Sin embargo, estoy cansado del viaje y solo pienso en dormir.

    El viaje a comenzado con el atardecer en el minúsculo aeropuerto de Mykonos, y volando con un avión de hélices por primera vez en mi vida, rumbo a Atenas. Una vez en la capital helena, tras una escala bastante corta en la que apenas me ha dado tiempo a cenar, ya hemos cogido el avión de Aegean Airlines rumbo a Oriente Medio.

    Nada más aterrizar me he dado cuenta de que tenia que cambiar dinero para poder pagar el taxi, pero como he pagado el visado, no me quedaba efectivo. Así pues, he ido a un cajero y para mi sorpresa no aceptaba la tarjeta… cuando ya me veía venir un viaje en bus, he encontrado un banco de Arab Bank en el que si que he podido sacar efectivo fresco y he podido pagar un taxi. 30 kilómetros después estábamos entrando en Ammán, la mítica ciudad en la que Roger Ferris sufría mil peripecias en la gran Body Of Lies.

    DieQuito