• Visita a los Vela (día 11)

    En aquella estancia de 4 meses en Ecuador, en la que conocí cara a cara a los Andes, también hubo una familia muy importante y con la que compartí momentos mágicos: la familia Vela.

    Esta tarde me voy a acercar a visitarlos porque apenas me quedan días en Quito. No ha sido posible vernos antes ni por su parte ni por la mía, pero hoy parece que sí que vamos a poder darnos un abrazo.

    Les pediré fuerzas para la batalla que tengo mañana en la montaña. Todavía no he podido contactar con el refugio del Chimborazo pero seguro que a mediodía lo consigo y puede tener más certezas.

    Luego completaré el artículo con la foto de rigor.

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    La familia de la Vela es un encanto, y de nuevo me recibieron con los brazos abiertos. Sin duda es un placer ver que todos siguen adelante y que Martha ya se ha casado.

    Espero que antes de «4 años» se dejen caer por España. Están invitados y tienes las puertas de mi casa abiertas de par en par.

    DieQuito

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  • Balance de daños (día 10)

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    Lo acontecido ayer nos ha dejado cansados y fríos. Un poco desmoralizados quizás, y desde luego, Alberto, con la rodilla vendada, y Jorge, con la lesión en la ingle, se retiran de la aventura.

    Yo he estado meditando qué hacer pero ya lo tengo claro. Por un lado, Jorge me dice que no debo dejar pasar la oportunidad, pues estoy en una excelente forma física. Por el otro, parece que la montaña nos repelió…

    Lo cierto es que me encuentro muy lejos de casa, en un viaje que me ha llevado meses de planificación y un entrenamiento exigente y disciplinado. Así que creo que debo volverlo a intentar.

    Mañana contactaré con el refugio para reservar un guía. Espero que no haya problemas de espacio ni para la guiada.

    Si todo sale según lo previsto intentaría ascender el Chimborazo la noche del miércoles al jueves.

    DieQuito

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  • Pesadilla en el Chimborazo (día 9)

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    Hay días malos en la montaña y luego están los días como hoy.

    Anoche, alrededor de las 22:30 horas nos poníamos a caminar rumbo a la cima del Chimborazo. La montaña estaba bastante pelada de nieve en comparación a como la recordaba pero sigue siendo un pico imponente. A la cordada original de Alberto y mía, liderada por Jorge Castillo, se habían unido 2 andinistas más de NNHH: Santiago y David, con este último casi coroné esta montaña en 2011. Además, venía una amiga de Santiago, Andrea. En este tipo de ascensiones, cuanta más gente mejor y esta afirmación ha tenido hoy más sentido que nunca.

    Alrededor de los 5200 metros comenzaron los problemas y es que nuestro guía no podía continuar por un repentino dolor en la ingle. Los otros miembros de Nuevos Horizontes son gente experimentada que conoce la montaña, así que decidimos proseguir mientras Jorge descendía en solitario.

    Unos metros más allá se nos unió otro ecuatoriano que se quedó solo porque el resto de su cordada también tuvo que descender. La montaña estaba hoy inmisericorde. Éramos de nuevo 6: David, Santiago, Andrea, Ángel, Alberto y yo.

    Nos perdimos un poco en la zona del Castillo, teniendo incluso que escalar asegurados ante las paredes que nos estábamos encontrando, tratando de dar con el camino. La ruta definitiva hacia la cumbre la encontramos por fin IMG_5575hacia las 2 de la mañana y emprendimos la ascensión directa por la lengua de hielo. La noche, por otro lado, estaba siendo fría, pero espléndida, con una impresionante vista del manto estelar. Más cerca que nunca de las estrellas.

    En torno a las 4 de la mañana, nos hallábamos a 5700 metros. Era la situación ideal, pronosticando la cumbre en la Veintimilla en torno a las 7 y la cumbre máxima para las 7:30. Las dos cordadas nos encontrábamos fuertes y bien hidratadas. El ritmo de ascensión era el óptimo y el trecho que nos quedaba era una pendiente de hielo continuada a 45 grados de inclinación. Larga, pero sencilla.

    Pero lo inesperado puede asaltar en cualquier momento en la montaña y así sucedió…

    A Alberto se le salió la rótula de la rodilla derecha provocándole un esguince. Gritos de dolor. Noche cerrada. Ladera helada. Falta el oxígeno. De repente, aquellas sencillas cuestas eran ahora como paredes y allí estábamos los 6, sin posibilidad de rescate, con una persona coja. Ante la imposibilidad de buscar refugio en la zona más expuesta de la montaña decidimos descender, con mucho cuidado mientras yo aseguraba a Alberto.

    Estas laderas son adecuadas para descender de día, una vez has hecho la cima y la nieve se ha reblandecido con el sol radiante de la mañana. En ese momento eran pistas de patinaje sobre hielo y la oscuridad era total. Unos metros más abajo Andrea perdió el equilibrio y tras caer recibió un fuerte traumatismo en el cóccix, el último hueso de la columna vertebral, y apenas podía moverse. La situación se torno desesperada. En ese momento decidimos detenernos y esperar el amanecer para ver todo un poco más claro. El frío a esa hora te acuchillaba el plumífero, pero descender más en aquellas condiciones era inviable, pues nos arriesgábamos a más caídas.

     

    A las 5 de la mañana han salido los primeros rayos de sol y nos hemos percatado rápidamente de que debido a la ausencia de luz y a la desesperación habíamos bajado un poco desviados, metiéndonos en un callejón sin salida, a 5700 metros. Ahora había que ascender unos 50 metros de nieve para retomar a la senda. Los enfermos no podían más así que tocaba pedir auxilio. Le he dado mi manta térmica a Alberto. Andrea también tenía manta térmica y Santiago se ha quedado con los heridos porque no estaba muy afectado por el frío, que era helador al amanecer.

    Hemos emprendido el descenso para buscar ayuda. Teníamos dos opciones: una era regresar por la ruta normal, que nos demoraría unas 3 horas, otra era bajar por la ruta antigua, que nos permitía llegar al refugio en 1 hora pero que es un auténtico disparadero. Desde hace años está prohibido el paso por aquí por los constantes desprendimientos de roca y hielo de la inmensa pared que corona esta pedrera. Hemos escogido «el disparadero» para que la ayuda llegue lo antes posible. En total he contado hasta 4 piedras del tamaño de un puño que han pasado silbando nuestras cabezas. Hemos descendido muy deprisa porque es la única manera de minimizar el riesgo a recibir un impacto.

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    Hemos llegado al refugio agotados y a Jorge casi le da un ataque al corazón al enterarse de la noticia. Eran ya las 7 de la mañana. Con premura han coordinado el rescate desde el refugio llamando a los GOE que, nada más llegar, han subido para arriba como cohetes armados con camillas mientras nosotros dos recargábamos las pilas. Le he tenido que dejar unas botas a un amable guía del refugio que se ha unido al rescate y que al parecer no tenía a mano unas adecuadas para subir allá arriba. Uno de los motivos por los que quería bajar rápido al refugio era para que se hiciera uso del seguro FEDME que tanto Alberto como yo tenemos contratados para estas situaciones. Sin embargo, no ha hecho falta porque los GOE realizan estos rescate sin cobrar al rescatado.

    Por fin los guías del refugio han divisado a Andrea y Santiago regresando por la ruta normal a tientas y a Alberto bajando solo por «el disparadero» , así lo han comunicado por Walkie Talkie. David ha cogido un saco de dormir y agua caliente y ha subido para arriba a su encuentro por la ruta normal. Minutos después, Jorge y yo hemos subido hacia «el disparadero» en busca de Alberto.

    A las 9 de la mañana, a la altura del segundo refugio, nos hemos enterado de que los del GOE no lo habían encontrado y esto nos ha preocupado y mucho. Mala suerte y una piedra cabrona y Alberto podría haber sido malherido. Su exposición al riesgo era más elevada por bajar de forma lenta a causa de su lesión.IMG_5597

    Por fin, hemos dado con él a las 10, a unos 5200 metros. ¡Vaya abrazo! Jorge se ha quedado a su lado mientras yo he bajado corriendo al refugio para comunicar que Alberto estaba bien y que centraran sus esfuerzos en Andrea y Santiago, que estaban bajando penosamente con David.

     

     

    Finalmente, los han encontrado y han encamillado a la pobre Andrea, que aullaba de dolor a las puertas de la ambulancia, en torno a las 3 de la tarde.

    Vaya día aciago y aun así damos gracias porque todos los heridos están en buenas manos. A Alberto le han hecho radiografías y se ha descartado la rotura. Andrea por su parte, mejora de su golpe.IMG_5609Muchísimas gracias a todos los guía, GOE y personal sanitario que participó en el rescate y atendió a los heridos. Muchas gracias también a Marco (Pantani), por su apoyo moral. Eres un maestro amigo.

    Apago los ojos ahora, tras regresar de Riobamba y más de 40 horas sin dormir.

    Ha sido 13 de septiembre y no soy supersticioso.

    Punto en el que sucedió el accidente

     

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  • Partimos hacia el Chimborazo (día 8)

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    En unos minutos saldremos hacia Riobamba. 4 horas de autobús por la Panamericana para acercarnos al coloso más alto de Ecuador.

    Cuando circulo por la Panamericana me pongo a pensar que esa extensión de asfalto de 26.000 kms de longitud, que une la punta superior de Alaska, con Ushuaia, la ciudad de la punta inferior de Sudamérica, pasando por centroamérica y el corazón de Estados Unidos. Alucinante. Un viaje para hacer alguna vez. ¿Alguien se apunta?

    Tras este inciso continúo contando la planificación. Llegaremos al Chimborazo por la tarde y hay una mala noticia. El refugio superior está en rehabilitación, asi que nos tendremos que quedar en el refugio que está a 4800 metros, aumentando el desnivel hasta los 1500 metros. Vaya soba. Espero que eso no influya demasiado en el devenir de la aventura.

    Todo listo. Mañana espero poder publicar el artículo con la foto de cima en el Chimbo.

    Un abrazo. DieQuito

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  • Día de descanso (día 7)

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    En vísperas de la partida hacia el Chimborazo no hay nada como coger fuerzas en Quito. Nuestro relajado plan de hoy incluye una visita al centro colonial de Quito y la visita a la Agrupación Excursionista Nuevos Horizontes para planificar la salida de mañana hacia el «Taita». Espero reencontrarme hoy con más amigos de 2011 que el pasado martes.

    Tanto hablar de montañas se me ha olvidado decir lo mucho que estamos disfrutando de la comida ecuatoriana. Los hornados, el choclo, las empanadas de verde, los llapingachos y sobre todo, los jugos… el de tomate de árbol es una delicia.

    Hoy precisamente nos vamos a alimentar y a hidratar especialmente bien, con ánimos de poder enfrentarnos al seismil en plenitud de fuerzas. Mentalmente estamos a tope y la aclimatación ha ido fenomenal.

    DieQuito

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  • Aventura entre cenizas (día 6)

    El Cotopaxi comenzó a expulsar cenizas a mediados de agosto. Desde entonces, periodicamente, Machachi, El Chaupi, Latacunga y el resto de poblaciones que rodean al volcán han sufrido sus intermitentes emisiones.

    Ayer nos tocó sufrirla nada más llegar a La Virgén, desde donde comenzamos la caminata rumbo al refugio de los Ilinizas. De esta guisa nos pusimos en marcha.

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    Llegamos al refugio de Ilinizas, a 4700 metros, casi anocheciendo y allí estaban dos franceses degustando unos suculentos spaguettis. La noche iba a ser muy larga, sobre todo por la altura. Degustamos unos tacos de carne picada e intentamos dormir. Yo, personalmente solo dormí 3 horas de las 9 que estuvimos metidos en el saco. Es muy desesperante, pero la aclimatación es así.

    Hoy por la mañana hemos partido hacia la cima de este precioso cincomil, aunque estaba bastante cubierto por la ceniza del Cotopaxi. Luego el viento se ha puesto de nuestro lado y se ha llevado lejos las emisiones del volcán.

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    Hemos coronado pasado el mediodía con unas vistas espléndidas de las montañas circundantes, incluso al caer la tarde hemos podido ver al propio Cotopaxi, que ya no brilla con el blanco de siempre, sino con un negro carbón.

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    Nos hemos despedido del refugio en el que hemos pasado las últimas 22 horas. 22 horas a 4700 metros que no vienen nada mal para la aclimatación. Ahora de nuevo estamos en la agradable altitud de Quito, 2800 metros, para descansar plácidamente.

    DieQuito

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  • Rumbo a Ilinizas (día 5)

    Iliniza+Norte+y+Sur

    Anoche había poca gente en la agrupación Nuevos Horizontes ya que los viernes es cuando suelen acudir más miembros. A pesar de todo me encontré allí con el gran Julio Tinajero, que apenas pudo reconocerme con mi poblada barba.

    El mal de altura me sobrevino hacia el final de la tarde con dolor de cabeza y algo de nauseas. Mi guía apenas pareció preocuparse así que voy a confíar.

    Ahora partimos hacia Ilinizas Norte, ya que el Cotopaxi lleva varios días sin expulsar ceniza y es posible estar en la zona. Dormiremos a 4700, la misma altura que la cima del Ruco Pichincha, para seguir con la aclimatación. Mañana atacaremos la cima de este pico, que ya coroné en 2011.

    Espero y deseo que no me sobrevenga de nuevo el soroche.

    DieQuito

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  • Comienza la aclimatación en alta montaña (día 4)

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    Tal y como estaba previsto hoy hemos subido a Ruco Pichincha, el pico que hace 4 años marcó el comienzo de Frontier 5000. Era una repetición y por eso le faltaba algo de emoción en mi caso, aunque en esta ocasión, se trataba de atacar un pico de 4700 metros de altitud tras llevar apenas 35 horas en Quito. Eso le daba a la excursión un ligero toque de reto.

    En la aproximación, en torno a los 4000 metros de altitud he empezado a tener sensaciones extrañas, propias del cambio de metros, pero sin embargo ni me he mareado, ni he tenido dolores de cabeza, con lo que se puede decir que he esquivado el mal de altura. Alberto también ha estado fenomenal.

    La zona del arenal, previo a la pirámide final en la que hay que trepar, estaba muy seco, con lo que nos ha costado un buen rato superarlo.

    Al final, hemos comido en la cima del Ruco Pichincha con la compañía de un simpático Curiquingue que se ha acercado a tan solo un metro de nosotros. Los deliciosos cacahuetes le hacían confiar.

    Hemos descendido tranquilamente y en torno a las 4 de la tarde ya estábamos de nuevo en la ciudad. Hay que reconocer que ahora nos notamos algo cansados, es normal si tenemos en cuenta el bestial cambio de altitud. De los 290 metros de altura de Atlanta a los 4696 metros del Ruco Pichincha.

    Esta noche vamos a la Agrupación Excursionista Nuevos Horizontes, a visitar a todos aquellos amigos de hace 4 años. Tengo muchas ganas de verlo. También decidiremos a qué montaña nos acercaremos mañana por la tarde para proseguir con la aclimatación y dormir en altura.

    DieQuito

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  • Quiteños (día 3)

          

       Anoche llegamos a Quito pasadas las 10 de la noche. El nuevo aeropuerto no tiene nada que ver con el anterior, aunque como punto negativo está a más de media hora de la ciudad…
    A primera hora ha venido Jorge a vernos. ¡Qué gran momento el reencontrarme con mi guía del Cotopaxi en 2011! Un gran profesional y mejor persona que está implicadísimo con este nuevo proyecto.

    La planificación ha sufrido una pequeña variación y mañana empezamos ya la aclimatación en altura ascendiendo el Rucu Pichincha. En mi caso es una repetición pero es un pico cercano que nos servirá para probarnos por encima de los 4000.

    Pasado mañana no sabemos el lugar definitivo al que iremos aunque parece que el refugio del Cayambe es un buen candidato para pasar la noche en altura y hacer una primera caminata el jueves por encima de los 5000, aunque sin objetivo de cumbre en el nevado del norte del país.

    El viernes descansaremos en Quito.

    Por fin, el sábado iremos al Chimborazo y dormiremos en el refugio, a 5000, para atacar la cumbre el domingo. Si no pudiéramos conseguirlo tendríamos otra oportunidad el miércoles-jueves de la próxima semana.

    Después de concretar la planificación hemos ido al centro de Quito y he visitado a mis antiguos compañeros de la Embajada de España. Ha sido un bonito reencuentro y todo parece continuar igual de fenomenal.

    A continuación hemos ido a la Universidad la Católica, para visitar la exposición fotográfica “Wao mimo” sobre las tribus indígenas de Napo y el Yasuni, en la que ha participado el hijo de Jorge.

    Por la tarde hemos seguido paseando. Al fin y al cabo, por Quito estas andando a casi 3000 metros de altitud y eso sin duda es un primer paso en la aclimatación. La ciudad sigue como siempre, aunque la he notado más contaminada que hace 4 años.

    El día ha terminado con un viaje en autobús hasta casa, situada en el norte de Quito, de más de 1 hora y media debido a la congestión del tráfico.

    DieQuito 

      

  • Atlantes (día 2)

     

    la catedral de Deloitte

      

       
    Llegando al Hartsfield-Jackson de Atlanta, desde la ventanilla del avión ya se podían distinguir elementos típicamente americanos que han poblado nuestra televisión desde que tenemos uso de razón.

    Camiones Mack con ese morro interminable, centros comerciales gigantescos y las míticas urbanizaciones de unifamiliares con una amplia explanada de cemento delante para aparcar los coches y jardín en la parte trasera para hacer barbacoas.

    El hotel designado por la compañía aérea era el Sheraton y las habitaciones que nos han tocado están fenomenal, especialmente la cama, que es gigante. Perfecto

    Nos instalamos y tras la ducha necesaria y deseada, nos fuimos al centro, a Peachtree Street. Nos costó un poco encontrar una calle con marcha a pesar de ser sábado noche, pero es que resultaba que todo el jolgorio se concentraba allí. Había una reunión anual de frikis con sus disparatados disfraces, el Hard Rock Café, el Meehan´s y cochazos por la calle: Dodge Charger como si los regalaran, Camaros, Harleys enormes.

    No hicimos muy tarde porque tras 8 horas de espera en El Prat y no sé cuántas de vuelo… No estábamos para mucha juerga. Eso sin contar el desfase horario.

    Esta mañana hemos ido a visitar la ciudad olímpica, especialmente el Centennial Park que conmemora los 100 años de olimpismo y hemos podido debatir de forma amplia acerca de por qué demonios le dieron unas olimpiadas a esta ciudad, cuando hacía 12 años ya se habían celebrado unas en EE.UU (1984), cuando no tiene mar cerca y era el centenario de los primeros juegos modernos. Será por la Coca Cola.

    La reunión de frikis y superhéroes continuaba hoy y durante todo el fin de semana, se llama Dragon Con y cuesta 125 euros entrar a ver stands de muñecos de manga. Por lo visto se extendía por varios edificios y salas de convenciones del centro neurálgico de Atlanta, que destaca por sus edificios altísimos.

    Tras merodear y callejear por una ciudad bastante anodina y en domingo, de nuevo estamos en el aeropuerto, que es enorme de verdad, creo que sin duda el más grande en el que he estado. Ahora en unos minutos embarcamos por fin hacia Quito.

    DieQuito