• Downtown Beirut

    Hoy ya cambiamos de hotel y hemos dejado el Grand Hills Marriott Brummana y nos hemos instalado en el Intercontinental Phoenicia de Beirut, justo enfrente del puerto deportivo. Y por fin hemos podido visitar Beirut porque como estábamos alojados en las afueras y viajando por el resto del país, todavía no habíamos estado en la capital.

    Lo más curioso es que justo detrás de nuestro hotel hay un edificio con huellas de metralla, de la vieja guerra ya olvidada de los 80. Este edificio es del Gobierno y no pueden reconstruirlo ni demolerlo, a pesar de que ese terreno sobre el que está edificado debe de ser carísimo.

    Lo primero que hemos ido a visitar es gran mezquita al-Amin situada en el centro de la ciudad y que destaca por su grandiosidad y su gran lámpara central. La zona de Souks, un centro comercial que está inspirado en los zocos árabes antiguos pero con arquitectura moderna y contemporánea. Y es que Beirut no tiene zoco antiguo por desgracia. En la plaza del principio hay unas letras coloridas de esas que son tan habituales en las ciudades turísticas. Después hemos subido a la zona del parlamento, en la que está prohibido hacer fotos por un tema de seguridad y en donde abundan las concertinas.

    Después hemos ido a Zaitunay Bay, desde donde se ve todo el skyline del downtown y en donde puedes cenar en las terrazas a escasos metros de los yates del puerto deportivo. Los precios de esta zona no son económicos y es que las calles están repletas de exotic cars y gente bien vestida.

    DieQuito

     

  • Baalbek, Faraya, Movenpick y O by Michel Fader

    Hoy hemos amanecido pronto porque teníamos por delante una jornada intensa y larga. La primera visita era al este del país, a las ruinas romanas de Baalbek. En esta ciudad libanesa se hallan las ruinas del Templo de Júpiter, una construcción pagana que data del siglo I d.c. La única pena de todo el complejo es que solo se mantienen bien conservado uno de los edificios adyacentes, porque el resto está bastante demacrado. Lo cierto es que viendo las infografías te haces un poco a la idea de la magnitud de la edificación.

    El guía nos ha contado que para construirlo, aunque no contaban con tecnología, contaban con esclavos y una variable muy importante: el tiempo. De esa forma, a lo largo de los tres siglos, es posible que construyeran incluso rampas de roca (ya que las de arena y tierra colapsarían con capiteles de 3000 kilos) para subir las piedras talladas hasta lo alto del templo.

    Después, de camino al autobús, nos hemos encontrado un puesto de venta ambulante en el que vendían camisetas de Hezbulla, y es que esa banda armada es considerada pieza clave de la victoria en la guerra de hace 15 años contra Israel.

    La segunda parada ha sido la pista de esquí de Faraya, sí, en el Libano tienen pistas de esquí en sus montañas de 3000 metros de altitud, y todavía quedaba nieve. Hemos parado en el Ricky,s un restaurante que me recordaba a la casa del 1080 snowboarding, y después hemos dado una vuelta en quad por los alrededores.

    La ruta ha proseguido entonces hasta nuestro hotel, en donde nos hemos arreglado para ir al complejo Mövenpick, en donde teníamos un cóctel y la final de la Champions en un móvil apoyado sobre un servilletero. Entre los británicos había mucha rivalidad.

    Para terminar la noche hemos ido al O by Michel Fader, un club de los más elitistas de la ciudad en el que te reciben unos deportivos en la puerta. Desde el reservado para Visit Lebanon 2019 se ve el escenario central, en donde cada hora se realizan actuaciones de baile, canto o músico.

    Ya por fin llegó la hora de dormir.

    DieQuito

     

  • Byblos

    Hemos comenzado el día con más reuniones y con el fin de feria, aunque todavía quedan dos jornadas más para el final. Después, hacia mediodía hemos puesto rumbo a la ciudad de Byblos.

    Byblos es una ciudad costera que está al norte de Beirut, como a una media hora de coche. Nada más detenernos nos hemos adentrado el el viejo zoco, que sin duda es uno de los lugares que más me gusta de todos los países musulmanes que visito. Son sitios muy especiales por sus calles bajo los toldos, protegidas del sol, en donde se pueden ver los aromas a comida y especias, en donde fluyen los colores allá donde miras, en donde puedes ver aquella vieja mujer de velo regateando hasta el último céntimo para comprar unas babuchas, en donde se te acerca una cabra en busca de una caricia en su frente… en fin,los zocos están cargados de magia. El de Byblos es muy antiguo y tiene algunos rincones repletos de plantas enredaderas en flor que te dejan boqueabierto.

    Lo mejor de todo es que desemboca en el puerto y es allí donde hemos cogido un barco que nos ha llevado hasta el restaurante Babel Bahr, uno de los mejores del Líbano según el organizador de la feria, y en donde hemos comido un hummus delicioso, y degustado una shisha. Lo mejor de todo, el postre: el delicioso, Ghazlieh. Solo para los adictos al azúcar. Después de comer, ha llegado el momento de visitar el castillo de Byblos, encima de un cabo, y desde donde se divisan los restos de las construcciones romanas e incluso prehistóricas. Ahí nos han explicando cómo ha ido evolucionando la vida de los habitantes de Byblos a lo largo de los últimos milenios.

    Por la tarde hemos regresado al hotel porque teníamos que asearnos y ponernos un look oriental para la fiesta en el Intercontinental Phoenicia de Beirut. La fiesta ha sido en el patio interior, al lado de la piscina y ha sido amenizada por un grupo de danza. La comida estaba dispuesta alrededor de las mesas en un concepto sírvete tu mismo, e incluso he aprendido a preparar kebabs. De momento, toda la organización está saliendo a pedir de boca.

    DieQuito

  • Brummana y Jounieh

    Anoche nada más llegar a Beirut y tras instalarnos en el Grand Hills Marriott Brummana bajamos al downtown de Beirut, a una cena de gala en la sala Golden Romm del hotel Le Bristol, que daba el pistoletazo de salida a Visit Lebanon 2019. Tras el cóctel de recepción, nos sirvieron un exquisito plato de pescado con una esfera de repostería, mientras una cantante y pianista actuaba en directo. El trato de todos los camareros del hotel y de los responsables de la feria ha sido excelente desde el minuto uno.

    Acto seguido fuimos a Cinco, un lounge peruano en Brummana, con piscina, en donde nos dieron un excelente cóctel con frutas naturales. Y el cuerpo ya pedía descansar; prácticamente todos habíamos volado entre 3 y 10 horas durante la jornada de ayer y había que recargar pilas para el día de hoy.

    Por la mañana, tras un potente desayuno hemos tenido las primeras reuniones de 15 minutos que han servido de primera toma de contacto. Por la tarde, después de las reuniones vespertinas, me he ido al gym y a la piscina del hotel a relajarme, ya que esta noche teníamos otra cena de gala, esta vez en el Casino du Liban.

    El viaje a Jounieh, en la rush hour, se ha hecho bastante pesado, con constantes atascos y tráfico parado. Acelera, frena, acelera, frena… Cuando por fin hemos llegado, nos han sentado en la terraza superior, desde donde se ven unas excelentes vistas del la bahía de Jounieh y nos han servido la cena mientras Guy Manoukian, un músico muy conocido en el Líbano, nos amenizaba la comida y los bailes entre plato y plato.

    Después, David ha querido probar suerte a la ruleta, aunque…sin final feliz.

    DieQuito

  • Fiumicino: primera parada

    Voy de camino a Beirut, pero tengo casi 5 horas de parada en Roma y me he ido a visitar el pueblo costero de Fiumicino, para que no se me haga tan larga la espera. He estado varias veces en este aeropuerto, e incluso una vez me fui a visitar Roma, pero nunca Fiumicino.

    Nada más llegar al pueblo te das cuenta de que la pesca es un aspecto muy importante para la ciudad; con su canal pesquero y su puerto repleto de pecios y barcos de pesca. El ambiente en la calle era calmado y es que eran todavía las 8 de la mañana, y mientras los pescadores ya habían salido a faenar, el resto de la ciudad se estaba todavía desperezando.

    Lo primero que he hecho ha sido tomarme un expresso, típico italiano, y me lo han servido con un vaso de agua al lado, que luego me he enterado de que era para enjuagarse la boca antes de degustar el sabor del puro café. Después me he ido a dar un paseo y he visitado la bonita iglesia de Santa María Porto della Salute.

    Acto seguido he cruzado por la pasarela del canal y me he encontrado con unos pescadores remendando una red. Estos trabajos parecen de otra época y es que salvo por el combustible de los barcos, no creo que la profesión de pescador a mar abierto actual difiera mucho de la de hace tres siglos.

    Por desgracia ya no había tiempo para más y me he tenido que ir al aeropuerto, que no quería perder mi vuelo a Beirut. Cuatro horas tengo por delante.

    DieQuito

     

  • Y la guinda: me encontré con una estrella de El Patrón del Mal

    Como colofón para el viaje, me he encontrado en el avión a Christian Tappan, Gonzalo en el Patrón del Mal, el primo de Pablo Emilio Escobar Gaviria en la serie colombiana. Él se ha sorprendido de que le reconociera y ha aceptado gustoso a tomarse una fotografía. Lo cierto es que si os gustó Narcos, esta serie que puede visionarse en Netflix, os enganchará. Son casi 80 capítulos pero conformar una biografía de Escobar mucho más minuciosa.

    En este último vuelo de Avianca que nos lleva de Bogotá a Colombia he podido por fin conciliar el sueño, y digo por fin porque yo no soy de dormir en los aviones. Tras la cena, me he puesto cómodo y después he dormido hasta cuando estábamos ya relativamente cerca de llegar a Madrid. Ya les he dicho a mis compis que ya tengo claro lo que tengo que hacer para poder dormir en los aviones: dar la vuelta al mundo.

    Aquí os dejo la última foto del viaje. En nuestras caras se refleja el cansancio de estos últimos 12 días en los que se ha mezclado el trabajo, las reunión, las visitas a fábricas y ferias, las comidas de empresa, el turismo y hasta una inauguración de oficina. Como dato especial: en las últimas 12 noches tan solo hemos dormido 7 en hotel; el resto han sido en aviones, e imaginaros lo que eso suponer para alguien que no puede dormir en los aviones.

    DieQuito

  • Bogotá

    Hemos aterrizado en Colombia muy pronto por la mañana, ya que el vuelo desde CDMX eran tan solo unas 4 horas. A las 7 de la mañana ya habíamos pasado la zona de visados y estábamos en un taxi rumbo al centro de Bogotá y nos ha sorprendido mucho la cantidad de actividad que había en la calle para ser la primera hora del día.

    Una vez en la plaza de Bolivar, hemos ido a dar una vuelta por el barrio de la Candelaria, con sus calles empedradas y sus casas de colores. En cada esquina había un policía, militar o un miembro de seguridad privada, así que se transmite sensación de tranquilidad al viandante.

    Después hemos ido a tomar un buen café y hemos cogido un taxi que nos ha subido al Cerro de la Virgen de Guadalupe, desde donde hay una espectaculares vistas de la ciudad. Tras volver a bajar a la zona urbana hemos ido al Museo del oro, muy recomendable, y luego a da un paseo por el centro, que ya estaba super animado hacia el mediodía, con centenares de puestos de venta, músicos y ambiente digno de Pilares.

    A continuación nos hemos ido a Plaza de Andres por recomendación de una amiga colombiana y hemos comido Arepa, Patacón y una lulada para beber, sus platos preferidos. Por lo visto, este barrio es uno de los mejores de la ciudad y toda la gente pudiente se concentra en esta zona.

    Para terminar, hemos ido a la reunión, la última de todo este periplo antes de coger el último avión de Avianca rumbo a España. Al terminar habremos cubierto unos 40000 kms de avión… cifra nada desdeñable.

    DieQuito

  • Bendiciones para la nueva oficina

    Al principio era solo una idea, y hoy ya es una realidad. Al principio comenzamos a vender desde España, hoy ya tenemos una oficina física en México. Lo cierto es que estamos orgullosos de ello y no hay nada mejor para celebrarlo que una fiesta sorpresa, y es la que nos ha preparado nuestro socio y amigo a traición y sin que sospechásemos para nada… Hemos entrado en el edificio de la oficina y nada más pasar el umbral de la puerta un montón de globos, gritos y saludos nos han avasallado. Las mesas estaban repletas de comida y buen vino, y también había música. Incluso ha venido un cura a dar sus bendiciones para que el negocio sea próspero. Esta costumbre estaba muy arraigada en España antaño; aquí continúa haciéndose.

    También tengo que deciros que hemos probado los escalomes, unos huevos de hormiga que se comen con guacamole dentro de un taco, y que no me han disgustado lo más mínimo. Aunque no sería un plato que me pediría todos los días, para ser sincero.

    Ahora ya estamos en el aeropuerto de Ciudad de México y en unos minutos pondremos rumbo a la ciudad de Bogotá, en donde tendremos la última reunión antes de regresar a España.

    DieQuito

  • Sueño en Querétaro

    Hemos llegado a Ciudad de México muy temprano pero hemos tenido que entrar en el país, y luego cambiar de terminal para coger el avión a Santiago de Querétaro. Las casi dos horas de escala que teníamos nos han venido justas. Este último vuelo ha sido corto y ni siquiera me ha dado tiempo de relajarme, pero tampoco me he dormido en el vuelo previo así que esta mañana al aterrizar llevaba 40 horas sin dormir. Hemos ido a la primera reunión y me sentía francamente mal, como si estuviera en un submarino; mareado, con sudores fríos y un malestar general provocado por el agotamiento. Me he tenido que excusar y he ido al hotel La casa de la Marquesa a pedir que me dejasen hacer el check in antes de tiempo porque necesitaba acostarme de forma urgente.

    Cuando me han dado la llave me he metido en la cama minutos después y aún me ha costado conciliar el sueño, probablemente por el estrés que llevaba encima. Finalmente, he podido dormir un par de horas que me han sabido a gloria bendita.

    Tras una refrescante ducha hemos ido a comer a las 17:00h a un restaurante de mariachis, muy típico mexicano, El Pegueros, que está en medio de una carretera y en donde se respira un ambiente popular y tradicional, único. Al caer la noche, estábamos tomando una cerveza y de nuevo el sueño a vuelto a apoderarse de nosotros y solo pensábamos en cama. Así que hemos regresado al hotel y mañana será un nuevo día.

    DieQuito

  • San Francisco

    Vuelve a ser 4 de marzo. Ayer despegamos del aeropuerto Pudong de Shanghai a las dos de la tarde del día 4 y hemos aterrizado en San Francisco pasadas las 8 de la mañana!  de la misma fecha. Es lo que tiene saltar el cambio de huso horario que por decisión internacional se consensuó situar en el medio del Oceáno Pacífico. El vuelo con United Airlines, en un novisimo Boeing 787 dreamliner ha sido una auténtica gozada, aunque en mi línea, he sido totalmente incapaz de dormir.

    Al llegar, me han retenido en aduanas porque traía algunas muestras de China y me han vuelto a preguntar porque fui de vacaciones a Irán, etc… Al final, me han dejado pasar y hemos ido rápidos a visitar la cárcel de Alcatraz, primera visita en esta escala larga que nos va a permitir conocer la ciudad en la que nació Apple hace ya más de 40 años. A la cárcel de Alcatraz se accede con un ferry que parte hacia la isla cada media hora; perdimos el que habíamos contratado por la inspección en el aeropuerto, pero nos dejaron subir al siguiente. Toda la visita de la prisión la realizas con una audioguía en la que te van explicando todos los entresijos y anécdotas de esta prisión que tuvo varios motines y algún fugado antes de su clausura por su cercanía a una gran ciudad. Cuando estaba visitando el comedor de los presos me encontré con Hugo Puente, en uno de esos surrealistas momentos de la vida. Le dije: «Hugo?!?» y él me respondió «Pero tú no estabas en China?» a lo que yo le repliqué «Hasta esta mañana sí» jajaja. Tras la sorpresa inicial nos hicimos una foto y luego dimos un paseo por San Francisco al volver de Alcatras, hasta el Pier 39. Parece un attrezzo cinematográfico, y tiene unas tiendas realmente originales, además de las conocidas focas, que languidecen en el muelle antes la atónita mirada de los turistas.

    Después hemos ido a comer al Hard Rock Café y a continuación a visitar la conocida Lombard Street, con su inclinada pendiente y sus curvas de dibujo animado. El día no paraba,así que hemos vuelto al puerto para visitar el USS Pampanita, un submarino diésel de la Segunda Guerra Mundial. Visita que no realizan muchos turistas y que recomiendo sin ningún genero de dudas. Es increíble pensar que casi 50 tíos podían pasar varias semanas o incluso meses enlatados en ese chisme. También hemos entrado a visitar un museo de máquinas recreativas de mitad del siglo XX, muy original.

    Por último hemos ido a visitar el Golden Gate al atardecer; un puente icónico que a pesar de su longevidad (fue construido en 1933) sigue dejando sin palabras a los que lo cruzan por primera vez. Con el crepúsculo, hemos cogido un Uber y hemos puesto rumbo al aeropuerto, en donde cogeremos en unos minutos nuestro avión a Ciudad de México, segunda parte importante del viaje.

    DieQuito