• Lodi gardens (día 35)

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    De todos los rincones de Delhi en los que he estado, el que más tranquilidad me ha transmitido ha sido Lodi Gardens. Se trata de un parque al que la gente suele acudir para desconectar de los ruidos, el humo y el agobio de la gran ciudad. Esta zona verde se encuentra muy próxima a la Embajada de España y alberga tumbas milenarias.

    Durante la tarde de ayer me dejé caer por sus senderos, su césped plagado de graciosas ardillas y sus pequeñas colinas. El recinto alberga árboles de varios tipos, estanques y, como he dicho, templos funerarios en un estado bastante deplorable pero que le dan a los jardines un toque muy exótico.

    En uno de los extremos del enorme recinto hay un restaurante-terraza, Lodi “the garden restaurant”, que destila clase por los cuatro costados. David y yo degustamos unos tés a la menta y un delicioso hummus con pitas en medio de ese paraíso terrenal. Otro de esos sitios por los que me dejaré caer con frecuencia para desconectar de la vida de la metrópolis.

    Cuando cayó la noche nos acercamos hasta India Gate en donde había un concierto de homenaje a las fuerzas armadas con orquesta y bailes tradicionales. Allí se habían congregado un ingente número de asistentes y el imponente arco, iluminado con luz blanquecina, destacaba en la oscuridad como la luna en medio de la noche. Nuestro paseo fue relativamente breve, pues había que ir a casa a ver a Felix completar su hazaña, hazaña que me mantuvo despierto hasta más allá de la medianoche.

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  • Old Delhi (día 34)

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    Mi primer viaje fuera de Nueva Delhi se ha pospuesto una vez más, así que este sábado seguí visitando los lugares de interés de esta gran ciudad. Esta situación me recuerda a la vivida el año pasado en Ecuador, cuando estuve casi un mes desde mi llegada sin hacer excursiones. Esperemos que esta semana que viene sea la definitiva y tenga un destino exótico al que viajar.

    La National Gallery of Modern Art fue la elección para la mañana. Este museo está dividido por niveles y estilos y en las plantas más bajas pueden verse obras pictóricas clásicas y miniaturas típicas de la India. En los pisos medios hay obras con tintes impresionistas y en la última planta el arte de la actualidad. Me gustó mucho la obra de Gosap Ghosh “Landscape 1960” (imagen 2) por su sencillez y combinación de colores.

    Después llegó el turno para Chandny Chowk, como ya había anunciado hace unos días. Las calles de Old Delhi son como un enorme hormiguero del que es muy difícil salir. Parecía que estuvieses en medio de una manifestación del “No a la guerra” y había una especie de calor humano que se te pegaba al paladar. A los lados tiendas de baratijas, panipuris y sharis, por en medio carros con mercancías tirados por personas que hacían las veces del mulas. Lo de ayer sí que fue un viaje 700 años atrás y no lo del Sarojini Market. Ayer no tiré la casa por la ventana y tan solo me compré nos altavoces para el iPod.

    Para comer escogimos la opción de Karim´s, uno de los mejores restaurantes de toda Asia según la revista Time y que se halla en medio de esta vorágine claustrofóbica. El precio es muy asequible y su pollo Tandoori y su salsa Dal están para chuparse los dedos. Volvería, pero solo de pensar en dichas aglomeraciones de gente se me quitan las ganas… De todas formas, cuando vengan las visitas (puede que sean 3), les llevaré a Old Delhi para que conozcan la cara más auténtica de la India.

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  • Sarojini market (día 33)

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    Riadas de gente se arremolinaban en los puestos de calcetines y kurtas, los zapateros gritaban subidos a taburetes ofreciendo jugosas ofertas y reclamando clientes casi encomendándose a lo divino, vendedores de gafas y relojes paseaban entre la multitud centrándose en los viandantes que tenían pinta de extranjeros.

    Sarojini Market es un paraíso para los consumistas. Un rastro de carácter fijo en el que se pueden encontrar las mejores gangas de la ciudad, aunque también a los vendedores que quieren sacar más margen. Ayer me ofrecían un reloj por 2300 rupias (casi 35 euros), reloj por el cual acabé pagando tan solo 500 (8 euros).

    Yo no soy muy fan de las compras compulsivas pero reconozco que ayer me deje llevar por ese afán que te incita a llevarte todo el mercadillo a cuestas. Iba en principio a por una camisa y dos pantalones de vestir. Pero además de eso me compré una camiseta, una cazadora bomber, una kurta (preciosa, por cierto), un pantalón de lino para estar por casa y un reloj de madera.

    El ambiente de las calles que conforman este gran bazar es muy animado y es que, como en los pueblos medievales que hemos estudiado en los libros de historia, gran parte de la vida social en la India se desarrolla en los mercados. Un pueblo de comerciantes, expertos regateadores, pero normalmente con buen fondo. Seguro que me volveré a dejar caer por aquellos puestos de ropas, collares y zapatos.

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    Por la noche fui al Cafe Morrison, en South Extension, en donde había un tributo a Megadeth. No es mi estilo de música favorito aunque soy de esos que se quedan mirando al batería, considerando como algo sobrehumano el coordinar las cuatro extremidades a ritmos distintos.

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    Imágenes: mapsofindia, sodelhi

  • Un mes por Asia (día 30)

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    El tiempo vuela y más cuando el día a día es muy poco parecido a la rutina. Hoy se cumple un mes desde que desembarqué por primera vez en mi vida en el continente de Asia. Como bien sabéis, mi primer destino fue Nepal, aunque primero pisé suelo asiático en Doha, la capital de Qatar. No salí del aeropuerto, así que eso no cuenta.

    Los 15 días en Nepal tuvieron sus partes buenas y sus partes malas. La decepción del trekking fue compensada por haber conocido a la familia de Xavier y Bishnú. En Nepal me sorprendió mucho el tráfico-locura, que es mucho más anárquico que en Ecuador. También me di cuenta de los escasos recursos que tiene ese país, en el que la ausencia casi total de fábricas reduce la vida laboral a la agricultura y al negocio que mueven el Himalaya y sus ochomiles, que acapara muchas tiendas de ropa, sherpas, porteadores, agencias de viajes y que trae mucho turista, que duerme en hoteles, se alimenta en restaurantes y que compra muchos souvenirs.

    India, en concreto Delhi, que es lo único que he visto por el momento, es un país con muchas más posibilidades. El noveno país según el banco mundial en cuanto a Producto Interior Bruto (PIB) se fundamenta en una abundante industria. Muchas de las inversiones se destinan a la capital del estado y las infraestructuras de Nueva Delhi son bastante notables. Esa es la diferencia principal entre Kathmandú (capital de Nepal) y la capital de la India, Kathmandú es un pueblo grande y Delhi es una capital que lucha por ser la bandera de los países emergentes.

    Por ello, la primera conclusión que he sacado en mis primeras semanas es que, si bien existe una gran diferencia dentro de los países entre los ricos y los pobres, también es bastante acusada cuando la comparación se hace entre países enteros.

    Tras Nepal y Delhi, ahora le toca el turno a los viajes de fin de semana, en los que me gustaría ver Chandigarh, Amristar, Jodhpur, Agra, Varanasi, Jaipur, Mumbai, Goa… Veremos cómo empiezo a organizarme para empezar a sacarle partido a este país y a su cultura, una de las más fascinantes de la historia de la humanidad.

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    Imagen: zonu

  • El dengue (día 29)

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    Las enfermedades conocidas como tropicales tienen una serie de connotaciones nada agradables. La fiereza de esos virus de países remotos, las historias que hablan de muertes dolorosas e insufribles y sobre todo, imaginarse siendo tratado en algún hospital que tiene las mismas condiciones higiénicas que un establo, son los aspectos que las convierten en pesadillas por las que nadie quiere pasar.

    El dengue es una enfermedad viral transmitida por el mosquito. La variable más común es casi siempre una fiebre muy alta acompañada de fuertes dolores musculares y de huesos. Pero hay otra variable, denominada dengue hemorrágico, que es de mucha gravedad y que viene acompañada de hemorragias, daños en los órganos y a veces la muerte.

    Ha habido varios reportes de españoles en Delhi contagiados por esta enfermedad, el último que conozco es el de mi compañero de oficina, que hace una semana que no aparece por la embajada. El pobre lo está pasando mal con la fiebre, que le sube especialmente al atardecer.

    Lo malo de esta enfermedad es que no existe vacuna como tal, así que en Delhi todos estamos expuestos a una picadura de mosquito portador del dengue. La herramienta mágica para evitar el contagio es el repelente de mosquitos.

    Unos amigos caspolinos que están de paso por Delhi me han traído hoy un repuesto de este bendito producto. Ahora es la peor época para el dengue y no hay que confiarse. Parafraseando a Marilyn, para dormir, hay que ponerse unas gotas de Relec…

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    Imagen: medicinapreventiva

  • Le Meridien y sus vistas (día 25)

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    Desde mi primer día en Delhi hace ya semana y media, he estado buscando algún edificio alto que me permitiese disfrutar de una imagen panorámica de la macrociudad. Aquí no hay muchos rascacielos, y los pocos que hay son edificios de oficinas o del gobierno y tienen el acceso restringido.

    Esta mañana he pasado por debajo del imponente edificio del hotel Le Meridien. Esta cadena de hoteles de lujo se ha extendido por todo el mundo y sus establecimientos eran la elección habitual de Michael Jackson. Por la tarde me he acercado por allí para hacer realidad mi sueño.

    Nada más entrar en el lobby te percatas de lo cuidado que está todo el hotel. De fondo suenan un pianista, el rubor de las fuentes de diseño y ese silencio de los ambientes distinguidos. Abajo hay varios bares, tiendas de joyas y un restaurante. Sin embargo yo lo que quería eran unas “vistas de altura” y he ido directo a la recepción para preguntar sí había algún bar en la última planta. Como esperaba, no solo hay uno sino que hay dos.

    Me han mandado directo al ascensor y me han indicado que pulse la tecla de la planta 20. En esa planta están las suites, el club Belvedere que abre por la noche, y el Henry´s bar.

    El Henry´s bar es una amplia sala de decoración británica que ofrece al cliente una amplia carta de bebidas alcohólicas que van desde los jugosos cocktails hasta los whiskys y cognacs de alta gama. Yo me he pedido un zumo de piña por compromiso ya que la bebida no me interesaba lo más mínimo, al entrar me he ido directo al ventanal para estirar la vista lo máximo posible buscando el final de la metrópolis, aunque ha sido en vano. He pedido que me dejaran salir al balcón, pero está prohibido porque hay mucho suicida suelto. Es una medida que carece de sentido porque en el patio interior (imagen 4) no hay protecciones y un maniaco podría armar un espectáculo que incluso salpicaría a los pacientes lectores de periódicos del lobby.

    Como veis, me he tenido que conformar con una foto a través del cristal…

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  • Megalópolis (día 24)

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    ¡Oh Delhi…! 23 millones de personas viven en esta megaurbe producto de la fusión de Nueva Delhi, Noida, Gurgaon, Ghaziabal y otras grandes ciudades. Según fuentes de Naciones Unidas se trata de la sexta aglomeración urbana más grande del mundo: tan solo superada por Tokio, la gran reina, México, Seúl, Sanghai y Ghenzhou (ver artículo en Wikipedia: aglomeraciones urbanas más pobladas del mundo).  Así a bote pronto podemos decir que vive media España en esta maraña de edificios que ahora mismo se extiende a mí alrededor.

    Cuando se habla de Nueva Delhi como tal, se suele hablar de 17 millones, pero esta ciudad ha alcanzado y se ha unido ya de manera definitiva a sus ciudades satélite, las ha absorbido como si de una enana roja y sus planetas se tratara, por ello la ONU empieza a considerar a Delhi como una megalópolis.

    Una verdadera locura que se transforma en pitidos, grandes atascos, cortes habituales de agua y luz e incluso un intenso olor a humanidad. Hay datos que nos dan una idea de las dimensiones de esta urbe. En Delhi se consumen según fuentes gubernamentales cerca de 3500 millones de litros de agua a diario, ¡1400 piscinas olímpicas al día!

    La extensión en superficie de todos estas viviendas se va hasta los 1500 kms cuadrados, o lo que es lo mismo, un cuadrado de casi 40 kms de lado.

    Otro que es muy espectacular, especialmente si le añadimos la reflexión posterior, es el dato del metro. En Delhi más de 2 millones de personas cogen este medio de transporte cada día (casi toda Barcelona) y eso que es un metro que todavía está en construcción, pero lo más increíble de todo es pararse a pensar en cómo viajaban todas esas personas hace pocos años, sin esas arterias subterráneas oxigenando la movilidad urbana. Añadir también, que uno de los símbolos del crecimiento de la India es el aumento del número de vehículos y que ,cada día, 1000 coches nuevos se suman al ingente parque automovilístico “delhiwala”

    Y sin duda, lo más sorprendente de todo es que su origen es muy reciente. Se convirtió en capital de la India británica justo 100 años atrás, pero era una mera ciudad administrativa. Fue a partir de la independencia de la India en 1947 cuando creció de manera incontrolada hasta convertirse en lo que es a día de hoy, una de las megalópolis más grandes del planeta.

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    Imagen: skyscrapercity

  • Sunday & monday (día 21)

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    Un domingo es un día de relajación por excelencia, un día para desconectar. Pacific Complex fue nuestra elección con este firme objetivo. La piscina olímpica de Pacific Complex está ubicada al lado de Central School. El agua limpia y cristalina es un factor que la diferencia del resto de piscinas municipales, eso sí, no busquéis césped porque no lo vais a encontrar.

    Por la tarde me acerqué a Connaught Place a hacer un poco de shopping. Levis, Nike, Energie, Apple fueron algunas de las tiendas que visité. La ropa es sustancialmente más barata y caí en la tentación, pero los productos de la manzana van bien nutridos de impuestos y son más caros que en España.

    Para terminar un domingo facilón, nada mejor que ir al cine a ver una película de acción y efectos especiales. Mohit y yo escogimos Resident Evil 5: Retribution ante la ausencia de una oferta mejor. Los cines Odeon me parecieron muy elegantes y me sorprendió ver que aquí en la India todavía hay descansillo a mitad de película.

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    En cuanto a hoy, he comenzado a trabajar en la Embajada y el recibimiento de todos ha sido fantástico. La gente amable abunda cuando estás lejos de casa, debe ser que todos echamos un poco de menos nuestro país. Para que el comienzo no sea muy traumático, mañana tengo ya fiesta porque en la India celebran el día en que nació Mahatma Gandhi. ¡Así da gusto!

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  • Nuevo hogar y accidente (día 19)

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    ¡Ya tengo alojamiento! El edificio que se sitúa en el medio de la imagen, entre los dos árboles, alberga la vivienda en la que me alojaré durante mi etapa en Delhi. La zona se llama Lajpat Nagar y tengo la parada de metro con el mismo nombre a tan solo dos minutos andando desde mi casa. La suerte ha hecho el resto y se trata de la misma línea de metro que pasa por la Embajada, que me queda a tan solo tres paradas. Lo cual es un tesoro en una macrociudad como esta…

    Por unos días compartiré piso con un chico español, que luego dará paso a una chica italiana. El piso tiene wifi, aire acondicionado, dos baños y todas las comodidades que pueda necesitar. Si todo va bien, estaré aquí los próximos cuatro meses.

    Tras trasladarme a mediodía (hice el check out en el hotel alrededor de la una, pero fueron honestos y no me multaron por salir más tarde de las doce) deshice mis maletas por fin y me instalé como es debido. La vida en los hoteles es muy dura…

    Por la noche fuimos a Hauz Khas Village, la zona de las discotecas de moda en Delhi. Primero fuimos al TLR, bar pionero de dicho barrio que tras abrir hace cosa de un año y medio, marcó la senda del éxito de aquellas calles del suroeste de la ciudad. En dicho pub, con un gusto que poco tiene que envidiar de los locales de Viena, Londres, Praga o Bruselas, disfrutamos primero de un concierto de jazz. Como peculiaridad decir que se sirven cenas en dicha discoteca, y que la gente está cenando sentada mientras escucha de fondo música contemporánea.

    Del segundo sitio al que fuimos, con otro acrónimo como nombre, me sorprendió mucho su terraza de diseño y sus pisos inferiores, con djs y música techno-house. Tengo más que claro que esa zona va a dar mucho de sí en los próximos fines de semana.

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    Por último, regresando hacia casa en Tuc Tuc, el endeble triciclo de hojalata que ha conquistado la capital de la India, tuvimos un susto importante. Íbamos tranquilamente por el carril más a la izquierda de la autopista (aquí también conducen al revés) y a nuestra derecha, a escasos metros, iba un tráiler cisterna. Nos desviamos en una salida tipo incorporación y el camión, que iba todavía a la par nuestra, se acercó un poco hacia nosotros. De repente, se subió por el quitamiedos que separa nuestro desvío del carril principal de la autopista, destruyendo con gran estruendo dicho separador de metal y hormigón, y volcó con violencia hacia los carriles principales de la autopista quedándose cruzado en medio del asfalto. El conductor debió de quedarse dormido, pero todavía doy las gracias porque el camión no se venció en nuestra dirección ya que el Tuc tuc hubiese sido para semejante armatoste, lo que una hormiga a un pisotón.

    Nos detuvimos unos metros más allá y nos acercamos corriendo, la gente ya estaba sacando al conductor, que estaba aturdido. Entonces nos detuvimos porque ya desde la distancia vimos como una mancha de líquido estaba extendiéndose por todo el firme, una mancha que empezó a emanar unos vapores densos y blancos como la nieve. Nos alejamos más y empezó a oler muy extraño y nos empezaron a escocer los ojos. Al parecer, era un camión que transportaba ácido. La gente parecía muy despreocupada y estaban tan tranquilos en medio de la humareda química (después de lo de Bhopal, esto es insignificante). Espero que no les pasase nada. Una vez en casa, me lavé los ojos con abundante agua como dicen los manuales, y ante la ausencia de otras sintomatologías, lo voy a dejar correr. Además, de momento no hay noticias al respecto en internet, así que supongo que se trataba únicamente de una sustancia irritante. ¡Menudo susto para terminar la noche!

    InDieQuito

  • Red fort y Dilli Haat (día 18)

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    Ayer me levanté temprano para ir a buscar alojamiento, que es mi primer cometido. Las cosas no están como hace muy pocos meses y ahora hay una burbuja inmobiliaria sin precedentes en Delhi. Los precios están disparados (les va a pasar lo mismo que a nosotros…). Tan disparados que la cosa está difícil, así que es más que probable que acabe pasando los 4 meses en un hotel (con precio pactado, obviamente).

    Tras ello, me dirigí ofuscado a la zona de Chandni Chowk y tras callejear en rickshaw me quedó claro que es un sitio al que hay que regresar con más calma. Todas aquellas calles comerciales son de gran exotismo para un occidental, occidental que se está  dejando una barba descomunal para tratar de no llamar la atención en sitios poco turísticos. Pero mi destino era otro, era el Red Fort.

    El Fuerte rojo (imágenes 1 y 2) es un lugar emblemático de Delhi, desde donde el jefe de estado pronuncia su discurso en el Día de la Independencia. Por dentro tiene algunos edificios de interés arquitectónico pero me pareció estar muy descuidado y tampoco es algo especialmente bonito, se trata más bien de un sitio de gran importancia para la nación.

    Ya con el ardiente sol del mediodía me fui a Connaught Place, enorme rotonda con un edificio neoclasicista en el centro que está repleto de establecimientos de cadena como Adidas, Blackberry, McDonalds, Pizza Hut, Domino´s, KFC, Dunkin Donuts, Levi´s etc. Allí había quedado con las chicas tibetanas que os comenté ayer (imagen 3).

    Nos montamos en el moderno metro de Delhi (algún día le dedicaré un artículo porque tiene peculiaridades interesantes) y fuimos a Delhi Haat, una feria de artesanía con bailarines (imagen 4), música, alfombras, bisutería y restaurantes de cada uno de los estados del país, con productos típicos y recetas locales.

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    Por la noche aconteció una de estas cosas excepcionales que solo me suceden a mí… Por casualidad conocí a un joven director de cine de Mumbai, Rakesh Mahiwal, que me invitó a cenar en el hotel en donde se hospedaba. Degustamos un rico pollo massala y me enseñó algunas de sus películas. El chico me explicó que viene a Delhi de forma intermitente y que no tiene ningún amigo; así que cuando no está rodando se queda todo el día en el hotel, muerto del aburrimiento. Lo malo es que mañana se marcha hacia Mumbai pero…Me ha prometido que me dejará asistir al próximo rodaje que se realice en Delhi. ¡Un rodaje al estilo Bollywoood! ¿Es grande o no? Espero que tenga lugar antes de que me toque regresar…

    InDieQuito