• Segundo intento (día 141)

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    Las cosas adquieren mucho más valor si son difíciles de conseguir. El visado de Pakistán ya nos fue negado una vez, en Diciembre del año pasado, cuando fuimos por libre a solicitar una visa de turista. Ahora hemos vuelto a la carga con una misiva de la Embajada de España que certifica que trabajamos en la sede diplomática y en la que se pide educadamente que se nos dé el permiso para entrar en el país. La carta ya debe de estar delante de las narices del Secretario de visados.

    Esperamos que sirva de algo. Si en esta segunda ocasión volviésemos a toparnos con una negativa, lo más lógico sería desistir, porque aunque se suele decir que a la tercera da la vencida, en este caso quizás sea una señal de que no debemos ir allí.

    Dedos cruzados de nuevo. David y yo esperamos tener alguna noticia antes de que acabe esta semana para poder ir organizando el viaje en sí, que será, con toda seguridad, más sencillo que obtener el documento de entrada.

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    Imagen: sealingwaxes

  • El Ambience mall (día 138)

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    El Ambience Mall de Nueva Delhi parece uno de esos centros comerciales de Estados Unidos. La entrada me traslada hasta Miami, uno de esos sitios ya tan estereotipados que no te hace falta pisar para hacerte una idea aproximada de cómo son.

    Este centro de comercio está situado al sudoeste de Delhi, en la zona de Vasant Kunj y es reconocido en esta ciudad porque concentra el mayor número de tiendas de marca y de lujo. Louis Vuitton, Dior, Timberland o Diesel son unos ejemplos muy gráficos del dinero que se mueve en el Ambience Mall.

    Además, este centro comercial tiene bolera, cines y zona de restauración. Destacan el Fridays TGI y el Mamagoto, de comida asiática.

    Es cierto que el CityWalk en Saket es ya un centro comercial de bandera, pero el Ambience Mall va más allá con tiendas un poco más específicas, dirigidas a la clase alta y a algún que otro turista con ganas de dejarse los millones.

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  • Huelga general (día 136)

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    Los que vais siguiendo el blog creo ya tenéis más que asumido que esta megaurbe es un completo caos, así que os podéis imaginar lo que supone una huelga de transportes en esta inhóspita ciudad.

    Tanto ayer como hoy se ha paralizado el servicio de Tuc tuc y se ha disminuido la frecuencia de metro, por lo tanto, ayer la parada del centro neurálgico de Delhi, la que está situada justo debajo de Connaught Place, presentaba un aspecto aterrador. No solo debido al menor número de trenes en funcionamiento, sino también al excedente de pasajeros que suben al tren subterráneo al no poder hacer uso de los autorickshaws (tuc tuc). El metro estaba tan sobrecargado que las puertas no podían ajustarse, y como nadie daba su brazo a torcer, las puertas se cerraban y volvían a abrirse, cada 30 segundos, durante al menos 5 minutos. Finalmente los policías se acercaron con caras de vinagre para expulsar a los últimos que habían subido al convoy.

    Como ya he dicho, hoy continúa la huelga, y es bastante desesperante. Además, a la ciudad le falta algo al no estar atestada de triciclos de color verde y amarillo. Mañana se recuperará la normalidad, o al menos eso es lo que se ha establecido en el acuerdo.

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    Imagen: risingcitizen

  • Transportes: el rickshaw (día 134)

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    Uno de los transportes más típicos de Nueva Delhi es el rickshaw. Los ricksahws son una especie de bicicletas con un carro adherido a la parte trasera.

    Personalmente, no soy muy partidario de utilizar este tipo de transporte, en primer lugar porque me siento incómodo, tanto física como psicológicamente. El mero hecho de ver cómo un ser humano está pedaleando por transportarte te hace sentir culpable. Es muy clasista, y en el contexto de la India, se relaciona con el sistema de castas. Este medio todavía tiene más delito en algunas partes de Calcuta, en la que los rickshowalas tiran del carro a pie, y la mayor parte de las veces descalzo. Como he dicho líneas arriba tampoco es muy cómodo en lo literal porque los baches hacen que la estructura se tambaleé y también por el asiento, que está inclinado hacia delante.

    Además, no es que sean muy rápidos y no excesivamente baratos. Y si a todo eso le sumamos que son muy endebles y frágiles en caso de una colisión…

    De esta manera, tan solo habré cogido un rickshaw unas 5 veces como mucho. Me da mucha pena porque para muchos es su medio de vida, pero no me gusta nada ir allí subido como si fuese un maharajá, es por una cuestión de principios.

    InDieQuito

  • Regreso a los orígenes (día 133)

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    Ya estoy de nuevo instalado en Pahar Ganj. Nada más llegar a Nueva Delhi, allá por septiembre, me fui a un hotel de esta zona, tras la recomendación de dos simpáticas canadienses (Melissa y Alysha) a las que aprovecho para saludar desde aquí.

    Poco tiempo me quedé. Encontré alojamiento 3 días después, un poco menos económico pero sin duda en una zona más tranquila. La alta densidad de gente, el exceso de ruidos y la suciedad de las calles hacen de esta barriada uno de los lugares más inhóspitos para vivir.

    Ahora vuelvo allí, con el firme objetivo de gastar lo mínimo posible, hecho que me garantizará algo de margen en mi siguiente aventura. Aproveché el tranquilo domingo (ironía porque no hay día calmado en la capital de India) para trasladar todos mis enseres desde Kailash Colony hasta mi hotel.

    Vuelta a los orígenes, vuelta a dónde comenzó toda está aventura hindi. Empieza mi nueva vida en Pahar Ganj.

    InDieQuito

  • Visita relámpago de Anna (día 132)

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    Anna, una amiga ucraniana, había venido a India a pasar dos semanas en India, en concreto en Goa. En el regreso a su país paraba en Nueva Delhi durante unas horas así que ayer, cuando aterrizó en el aeropuerto de vuelos nacionales, cogió un taxi hasta Kailash Colony y se presentó en casa de David con su enorme mochila a la espalda. Al más puro estilo DieQuito, las escalas de varias horas no se deben pasar en el aeropuerto, sino visitando la ciudad.

    El día había estado pachucho, con chubascos aislados y nada de sol, pero ella ya había visitado esta ciudad hace tres años. Sin embargo, como le faltaba algo muy interesante por hacer que era adentrarse en las profundidades de Old Delhi, decidimos no perder el tiempo.

    Primero de todo hay que decir que quedó impresionada con el metro de Nueva Delhi, que tiene poco o nada que envidiar a los metros de las capitales europeas, salvo por el número de líneas.

    Old Delhi de noche y bajo la lluvia sí que parecía el bazar por el que Rick Deckard persigue a Zhora y va buscando pistas sobre el resto de replicantes en Blade Runner. Sé que se trata de la enésima mención  al filme de Scott pero quedo que al menos quede claro el concepto. El genial director tuvo que haberse inspirado en esta ciudad, sino no me lo explico.

    Después de callejear por estrechas travesías y pasadizos con la mayor combinación de aromas posible decidimos que ya era hora de cenar y nos pasamos un buen rato buscando el restaurante de Karim´s, en el que ya había estado en octubre (lo encontramos tras un montón de indicaciones erróneas, foto 3). El sitio de nuevo me volvió a encantar. El Paneer en salsa de tomate con la Nan de mantequilla estaba para morirse allí mismo de placer.

    El tour relámpago terminó en Connaught Place, ese pequeño reducto occidentalizado que desde hace una semana tiene ya incluso un Starbucks. Anna no tardó mucho más en irse, se estaba haciendo tarde y aunque el avión salía de madrugada quería hacer algo de compras en el Duty free del Indira Gandhi, que según dicen, es uno de los mejores de Asía. Bon voyage!!!

    InDieQuito

  • Fuego en el coche! (día 131)

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    El Ambassador de David es un coche mítico y nunca podré recordar mi época en India sin rememorar ese vehículo. Lo más divertido de él es que no sabes cuándo te va a sorprender. Ayer regresábamos en coche del trabajo cuando de repente comenzó a salir un hediendo humo blanco del cuadro de mandos.

    En cuestión de segundos se llenó de humo todo el interior del coche y David alarmado se arrimó a la orilla de la calzada, puso las luces de emergencia y me instó a coger el extintor que está debajo del asiento del copiloto (estos indios piensan en todo). Tras abrir el capó el fuego se había disipado, pero vimos que había uno de los cables completamente quemado. El plástico aislante se había fundido y había parte del cobre al descubierto.

    Un amable indio, conductor de nuestra zona, nos ayudó a retirar el cable y nos instó a continuar. Al parecer solo afectaba a las luces de posición, así que llegamos a casa sin mayores contratiempos. Hay que reconocer que el Ambassador nunca deja que te relajes, el aburrimiento y su conducción no van muy unidos.

    InDieQuito

  • 4 horas y media (día 128)

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    Esa diferencia horaria con España me está matando, a la hora de hablar con mi familia entre otras cosas, dado que mi padre llega tardísimo a casa… También en el trabajo cuando tengo que contactar con alguien en nuestra querida península. Hoy también van a trastocarme la noche porque el Madrid se enfrentará al Manchester United a unas cómodas 20:45 en España, lo que suponen la 1:15 de la madrugada en la India. Todavía no tengo muy claro si veremos el partido, quiénes ni dónde, pero espero poder organizarme para ver un partido que se prevé épico.

    Lo que sí que estoy deseando que llegue es el horario de verano a España, que supondrá una diferencia de tan solo 3 horas y media con respecto a nosotros. Hasta que eso pase el domingo 31 de marzo a las 2 de la madrugada. Aquí por ejemplo no hay variación de horario, y mis compañeros indios no saben decirme el porqué, pero al menos Wikipedia nos dice que sí que se utilizó horario de verano durante la guerra Sino India de 1962 y las guerras Indo Pakistaníes de 1965 y 1971.

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    Imagen: bligoo

  • Pahar ganj (día 127)

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    Mi primer contacto con Nueva Delhi allá por finales de septiembre fue la zona de Pahar Ganj, un lugar muy caótico, que poco tiene que ver con la tranquila zona de Chanakyapuri en donde se hallan las embajadas. En aquel momento me impacto, pero como solo me alojé unos días pasé por alto muchísimas cosas.

    Ahora mismo ya estoy empezando a organizar mi siguiente aventura, para la que quiero tener un colchón económico, y como esta zona presume de tener algunos de los alojamientos más baratos de la ciudad, me acerqué para una primera toma de contacto, para fijarme de verdad en como es la vida allí.

    Las calles de esa barriada son un desastre que casi la ponen a la par que la carismática Old Delhi. Vivir aquí sin duda no va a ser algo sencillo, y es algo que barajaré en los próximos días, sopesando las diferentes ofertas que tengo sobre la mesa. En la vida hay que tomar decisiones difíciles; trasladarse a Pahar Ganj sería sin duda una de las más complicadas de asumir, pero a veces es necesario hacer algunos sacrificios.

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    Imagen: urbanphoto

  • Bajo la lluvia (día 120)

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    Había visto muy pocas veces llover en Delhi, pero pocas veces había visto llover como lo hizo la pasada noche… La ciudad se ha despertado anegada por aguas negras, negras de la suciedad que hay en el aire y la superficie de esta ciudad que cada vez me recuerda más a aquella Los Ángeles de 2019 que Ridley Scott concibió para Blade Runner. Philip K. Dick, en la novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? se refirió a esa inmundicia que se va apoderando poco a poco de todo como Kippel y Nueva Delhi es un lugar con tendencia a sufrir sus consecuencias.

    En este contexto, una cortina de agua de varias horas como la que ha acontecido de madrugada es una excelente forma de terminar con el smog por unos días. Sin embargo, para el ya de por sí tráfico denso de la ciudad, ha supuesto un caos. Las calles no tenían charcos, tenían mares, debido a que el sistema de alcantarillado está atascado por la mala praxis de los barrenderos, que en lugar de recoger lo que escoban lo tiran directamente por los desagües de la calzada.

    Hoy, de camino al trabajo, he vivido una India más salvaje que nunca… Y según dicen, durante los monzones, esto es el pan de cada día.

    InDieQuito

    Imagen; thehindu