• A dormir en altura (día 53)

    CAMPO BASE

    Mi excursión al Cotopaxi se ha pospuesto una semana. Este sábado mi objetivo es la cumbre del Ilinizas Norte (5126 m). Además, tengo previsto dormir en altura, en el páramo sobre los 4000 metros de altitud, lo cual será la guinda definitiva de mi aclimatación para poder atacar cimas de alta montaña como la del Cotopaxi o la del Cayambe. La cumbre de Ilinizas Sur, al lado de Ilinizas Norte, se quedará en el tintero.

    Ricardo y yo todavía no hemos decidido si dormir en el refugio o en tienda de campaña. Por motivos laborales saldremos tarde hacia Machachi, una vez allí nos trasladaremos a Chaupi, el pueblo más cercano a estos dos picos gemelos, y llegaremos con la oscuridad de la noche a las laderas de la montaña. Tenemos suerte de que es semana de luna llena, así pues, tendremos la posibilidad de montar la carpa si nos decantamos por esa opción; pero como digo, será una decisión de última hora. Me avisan de que a esas altitudes es muy difícil conciliar el sueño por la ausencia de oxígeno. Ya os contaré mi experiencia.

    Y mañana cuando el sol se asome por el horizonte, comenzaremos nuestra andadura hacia la octava montaña más alta de Ecuador.

    DieQuito

  • Puesta a punto en el glaciar del Cotopaxi (día 48)

    COTOPAXI

    SERAC

    ZORRO

    PIOLET

    ¿Puesta a punto para qué? Os preguntaréis. Desde que estoy en Ecuador mi aclimatación se ha completado metro a metro, paso a paso. Evolucionando desde picos relativamente sencillos hasta montañas con tramos más complicados. Hoy ha sido un día crucial y necesario para preparar mi ataque a la cima la semana próxima a este gran volcán de casi 6000 metros de altura, el Cotopaxi.

    Esa cumbre que veis en la imagen 4, tan cerca que parece que puedas estirar un dedo furtivo y llevarte un pedazo de merengue, está como a 7 horas de caminata por glaciar desde el refugio José Ribas. Esta cabaña es un austero «hotel» anclado a 4810 metros en el que apenas se descansa por la sensación de asfixia que invade a los andinistas cuando están a punto de coger el sueño. Para tratar de cometer pocos errores en esa ascensión nocturna era necesario coger práctica con los crampones, con el manejo del piolet y el arnés. Venir hasta el Cotopaxi por segunda vez pero equipados en esta ocasión con todo el completo de alta montaña era imprescindible para subir con un mínimo de seguridad.

    Hasta 5000 metros hemos llegado (imagen 1) y la falta de oxígeno sigue sin darme sustos. Todos los compañeros de Nuevos Horizontes me dicen que esté tranquilo porque con 5 ascensiones por encima de 4500 metros en las últimas 4 semanas estoy ya a tope de glóbulos rojos. Ya os lo contaré dentro de 7 días si es que la climatología está de nuestro lado.

    En la bajada, un poco más abajo del refugio, divisamos a tres zorros que se acercaban hacía nuestra posición en busca de algo de comida (imagen 3). Es lógico que anden desesperados porque a la altura en la que se encontraban no había ni hierbajos.

    Y me despido hablando sobre esas formaciones de hielo que podéis observar en la imagen 2. Queríamos alcanzarlas pero se nos estaba haciendo muy tarde y la nieve estaba volviéndose una sopa sin sustancia que iba a convertir el regreso en un suplicio. Parecían estar ahí al lado, a unos 200 metros, pero nos hubiera llevado como una media hora llegar hasta su posición. Espero no solo alcanzarlas sino sobrepasarlas en una semana.

    DieQuito

  • La cordillera de los Andes (día 45)

    LOS ANDES

    Los Andes son una larguísima cordillera con una longitud de casi 8000 kms. Es una barrera geográfica que separa a Brasil y su selva amazónica, y a Argentina y su pampa, del inmenso océano Pacífico.

    Por el Ecuador pasa como un tren dividiendo al país en tres grandes ecosistemas.
    La división en litoral, sierra y selva en una extensión de terreno no demasiado vasta ofrece al turista la tentadora posibilidad de despertarse con el rugir del mar y desayunar en la orilla disfrutando de la brisa marina, comer en la sierra con unas impresionantes vistas de los cincomiles de Ecuador y cenar en la jungla a la luz de las velas, con el exótico canto de aves tropicales como telón de fondo.

    Esta gran cicatriz de origen volcánico alberga a la capital, ciudades de gran belleza como Cuenca, lugares insignia como la mitad del mundo, el volcán activo más alto del globo y el punto terrestre más alejado del centro de la Tierra, la cima del Chimborazo. Más alejado que la cumbre de todos los ochomiles de Asia incluyendo al Everest debido a la forma esferoide de nuestro planeta (achatamiento de los polos).

    Curiosidades de una cordillera de esas que no existen en Europa.

    DieQuito

  • Cumbre en el Heart Peak (día 41)

    BARRANCO

    CIMA CERRO CORAZON

    MONTAÑERO MAELLANO

    NIEBLA ALTA MONTAÑA

    ¿Qué suena mejor? ¿Heart Peak o Cerro Corazón? Es más que evidente que el rebautizo que hoy ha sufrido esta montaña la da más caché. Todos sabemos que un cerro es una elevación del terreno que rara vez supera los 100 metros de altitud, una colina, un chichón en una llanura. 4788 metros dan para algo más que esa designación orográfica; incoherente me parece un adjetivo demasiado permisivo, humillante sería más adecuado.
    Si a eso le añadimos que la palabra corazón en español es una cursilada, sobre todo para designar a un volcán extinto que roza los 5000 metros…
    Su traducción al inglés: heart tiene mucha más fuerza.

    El Cerro Corazón es conocido así por la forma que tiene cuando es visto desde el aire. Aunque hoy no ha presumido de amoroso y nos ha dado la bienvenida con viento, niebla y rocas sueltas en sus zonas más técnicas. En el descenso, como si el viejo volcán se sintiera reconcomido en sus entrañas por haber tratado así a sus únicos visitantes del día, las nubes se echaron a un lado para que pudiésemos contemplar unas preciosas vistas del Cotopaxi y de los Ilinizas, tanto el nevado Sur, como el árido Norte.

    Confesaré que el clima en la montaña me gusta salvaje: niebla, ventisca, nieve, lluvia. Las cordilleras deben ser así, para broncearse ya existe la playa. El problema es que con mal tiempo tienes dos inconvenientes, uno accesorio y otro vital. El problema menor es que no se pueden contemplar las vistas que la cumbre pone a tu disposición, el problema grave es que el riesgo de perderse con climatología adversa aumenta muchos enteros. La solución pasa por la contratación de un guía alpino que se conozca el territorio palmo a palmo.

    DieQuito

  • Nuevos Horizontes (día 40)

    NUEVOS HORIZONTES

    La asociación Nuevos Horizontes es un grupo de aficionados a la montaña que se fundó en 1944, en plena 2ª Guerra Mundial. Es conocido que en muchas partes del mundo esa guerra solo se vivió por medio de los titulares de los periódicos. Quizás por ello, en un ambiente de tranquilidad con las bombas cayendo a miles de kilómetros, decidieron formar un equipo de andinistas con el objetivo de coronar las cimas más altas de Sudamérica.

    Lo que trato de explicar es que es un colectivo sexagenario, tan antiguo que ya se desdibujan las afirmaciones sobre si todavía queda vivo algún socio original. Unos dicen que sí, que es un ancianito de 90 años; para otros en cambio, falleció el último hace ya algún tiempo. Sea lo que fuere, lo más importante es que el espíritu sí que perdura y aunque pasan las décadas, estos alpinistas siguen tan activos como antaño pero vistiendo con prendas GoreTex.

    Cesar, Paul, Ale, Michael se van a ir a Perú dentro de tres semanas para hacer tres cumbres de alta montaña. 11 días de aventura que demuestran que, para Nuevos Horizontes, las fronteras de los países no suponen un impedimento a la hora de escalar picos y caminar por glaciares. Otros muchos se quedarán, y espero ir con ellos de la mano, hasta las cimas más altas de Ecuador.

    DieQuito

  • Completando el equipo y logo del Frontier 5000 (día 38)

    NORTH FACE

    Cuando, durante mis nerviosos últimos días de estancia en España, diseñé quirúrgicamente mi equipaje, una de las partes importantes y vitales fue el equipo de montaña. Abrigo de esquiar, polares, bufandas, guantes interiores, guantes impermeables, botas, gafas de ventisca, etc. Todo esto ocupaba un sitio terrible en comparación a su utilidad real: solo unos fines de semana. El pantalón de esquí se quedó en el armario por falta de espacio.

    Ahora ya en Ecuador, viendo que mis intenciones de hacer cumbre son firmes y que mi pie responde, he tenido que realizar algunas adquisiciones para completar mi equipo: unos mitones (manoplas) para combatir mejor el frío, un gorro, una visera, unos pantalones impermeables (esto me lo deja un amigo Guardia Civil). Así como los bastones, el piolet, el arnés, la mochila, el saco de dormir y las polainas. José Miguel se ha portado de lujo conmigo.

    Voy a necesitar todo eso más crampones, linterna frontal y botas plásticas-rígidas para coronar el Cotopaxi, que está planeado para antes de que acabe el mes de junio. De hecho el Frontier5000 va viento en popa: la primera fase, ascensiones inferiores a 5000 metros, está completada tras la cima en el Ruco, la casi cumbre en el Sincholagua y la llegada hasta el refugio del Cotopaxi.

    La segunda fase comienza esta semana y constará de expediciones a más de 5000 metros y dormir en altura (a más de 4500 metros) para ir aclimatando como es debido.

    La tercera fase es el sueño del Cotopaxi en sí.

    DieQuito

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  • Primer contacto con el Cotopaxi (día 34)

    ASCENSO

    LADERAS NEVADAS

    REFUGIO

    SUBIDA

    La jornada del Cotopaxi comenzó con una incertidumbre provocada por unas nubes que amenazaban tormenta. Hicimos una ruta de trekking de altura alrededor de la laguna de Limpiopungo, en las faldas del volcán Rumiñahui. Lo sé, pensaréis que aquí son todo volcanes pero es que esta región andina es así. Ya he nombrado en este blog por lo menos una docena. La laguna está a 3890 metros y es un excelente lugar para calentar las piernas y aclimatar, sobre todo porque ayer estuve en la Amazonía haciendo rafting a menos de 1000 metros de altura, lo cual era algo común en mi vida hasta hace escasamente un mes, pero que no es muy adecuado para la aclimatación a la alta montaña.

    Después del paseo por Limpiopungo nos dirigimos al refugio José Ribas, peaje casi obligado para los intrépidos que se lanzan hacía la cima del volcán activo más alto del mundo. Es una casa de piedra con un interior agreste pero acogedor debido a su revestido de madera. Todos los andinistas duermen allí la tarde previa a su ascenso porque dormir en altura es lo que realmente ayuda a ajustar tus pulsaciones, respiración y glóbulos rojos.

    Allí en el refugio me encontré con Santiago Quintero, un ochomilista ecuatoriano que se marcha dentro de dos semanas a Pakistán para hacer cima en los Gasherbrums. Ya tiene 3 en su historial y también es conocido porque se subió 35 cumbres de más de 4000m aquí en Ecuador en 62 días. Proeza.

    Arriba nos empezó a nevar. Es lo más natural; la nieve, prácticamente desde que sales del refugio, ocupa toda la caminata hacía la cima. Tras tomar un piscolabis en esta pequeña cabaña para montañeros, descendimos en medio de una molesta aguanieve que se transformó en lluvia en los últimos metros del descenso. Hoy ha sido mi primer encuentro con este coloso. Pensar que había 1100 metros de montaña por encima de nosotros nos ha hecho reflexionar sobre la dureza de la expedición. Habrá que mentalizarse y seguir aclimatando en varias cumbres antes de atacar a este gigante de las nieves.

    DieQuito

  • Ascensión sin cumbre al Sincholagua (día 27)

    CAMINO RIO

    COTA

    GLACIAR

    A las 5 de la madrugada estaba en el cuartel general del grupo de andinismo Nuevos Horizontes. Cuando ya estuvimos todos los inscritos, montamos en un autobús con destino al Parque Nacional del Cotopaxi para hacer una ascensión al Sincholagua.

    Arribamos pasadas las 7 de la mañana tras 20 kilómetros de camino de cabras y el primer contratiempo fue el estado de la pista, inundada por una especie de arroyo que se había declarado en rebeldía saliéndose de su caudal. El autobusero se negó a pasar y el hecho de parar en ese lugar nos sumaba unos 3 kilómetros de caminata.

    Pronto nos adentramos en el páramo tras cruzar varios ríos a saltos (bendito goretex) y comenzamos una dura ascensión de 14 kilómetros. Al principio por campiñas de arbusto bajo, luego por una arista rocosa y al final por una pared de piedra en la que los cinco sentidos eran esenciales.

    Después de todo el esfuerzo, descubrimos que el glaciar a 4750 metros era una empinada pared en la que los crampones eran tan importantes como volver sanos y salvos. Un resbalón te llevaba al fondo de un circo lleno de rocas. Si nada podía ir a peor comenzó a bajar una espesa niebla y a caer aguanieve, que convirtió la pared de roca en una pista de patinaje. Había que regresar cuanto antes porque, para añadirle más picante al asunto, corríamos el riesgo de que nos atrapara la noche.

    Aunque no hacer cumbre te deja un sabor agridulce, estoy más que conforme con este fin de semana que se salda con dos ascensiones, 42 kilómetros por montaña (15km ayer y 27km hoy) y una buena aclimatación. La Fase 1 del Frontier5000 era primordial para preparar objetivos más importantes como Ilinizas, Cotopaxi y ¿Chimborazo? ¿Quién sabe?

    Al final de la excursión, ya más abajo del páramo, divisamos a varios toros amenazantes a la izquierda. Nos sorprendió ver a astados sueltos por el campo, aunque estábamos en su territorio pues era una zona vallada con alambre de espino, que hay que atravesar para salir de las faldas del Sincho. Con toda seguridad ellos pensarían lo mismo, -Anda, humanos sueltos por la pradera. Pero lo cierto es que no nos prestaron apenas interés y siguieron pastando a sus anchas. Yo, por si acaso, ya había pensado en hacer un Don Tancredo para cuando trotaran hacia nuestra posición. Sin embargo, como ya he dicho, no tenían ni la más mínima intención de echarse unas carreritas. Fue una guinda graciosa a esta genial excursión en la que he conocido a gente muy interesante. Nuevos Horizontes, muchas gracias por la acogida.

    DieQuito

  • Cima en el Ruco Pichincha (día 26)

    CIMA RUCO

    ESCALADA ECUADOR

    NEBLINA

    RUCO PICHINCHA

    Amaneció soleado y sobre las 7 de la mañana me puse mis botas de montaña, llené mi mochila de Gatorades y barritas energéticas y llamé a un taxi para que me acercara al Teleférico de Quito para ir el solitario hasta a cumbre del Ruco Pichincha (4696 metros).

    El Teleférico te abandona a tu suerte a 4000 metros sobre el nivel del mar. Al principio te falta el aire, pero poco a poco te vas acostumbrando. Desde tu posición podías vislumbrar la cima del Ruco (imagen 1) y como eran ya las 8:30 de la mañana no me podía demorar mucho. Al poco de empezar encontré una simpática compañía, Víctor, un ecuatoriano residente en Valencia que estaba en su país de vacaciones. Víctor fue un genial compañero de travesía y un brillante fotógrafo.

    Nada más subir unos metros, una densa niebla impulsada por un fuerte viento nos envolvió y nos privó de las preciosas vistas que, minutos antes, nos permitían divisar las cumbres del Cayambe, el Antisana y el Cotopaxi, todos ellos con casi 6000 metros.

    Continuamos subiendo mientras yo bebía mate de coca, una infusión que minimiza los efectos del mal de altura. Uno de los efectos más sorprendentes fue el amoratamiento de las manos, Víctor me aseguró que era por la falta de oxígeno.

    Conforme íbamos ascendiendo, la vegetación iba disminuyendo, hasta que la montaña parecía un paisaje lunar (imagen 2). Ahí el frío era ya algo patente y los guantes se convirtieron en imprescindibles. A partir de ese punto la cosa se complicaba porque para llegar a la cumbre debías subir una pared casi vertical de rocas a las que te agarrabas como un gato a un jersey de lana (imagen 3).

    Y al fin, la recompensa, hacer cima es una grata sensación, sobre todo porque esta montaña es casi tan grande como la mayor montaña de los Alpes (el Mont Blanc). En la cima, un Cóndor cachorro volaba a nuestro alrededor. Se cumplió pues uno de mis deseos, ver a una de estas aves que están en peligro de extinción.

    Ya en la bajada, practicamos un deporte al que yo acuñé Stoneboard porque se trataba de resbalar controladamente por un barranco pedregoso. Muy divertido. Cuando ya llevábamos casi 15 kilómetros de caminata nos cogió una tormenta, pero llegamos sanos y salvos al Teleférico. Ha comenzado el Frontier5000… mañana Sincholagua 4919 metros.

    DieQuito