• Excursión frustrada al Rumiñahui (día 69)

    CAMPING

    RUMIÑAHUI

    COTOPAXI

    A veces, las montañas parecen divertirse de lo lindo jugando contigo. Cuentan con un aliado llamado Clima y juntos pueden echar a perder todo el fin de semana. Ayer llegábamos al Parque Nacional Cotopaxi sobre las cinco de la tarde, poco antes del crepúsculo. El cielo estaba incierto, así que montamos las tiendas de campaña a toda velocidad por si nos cogía el chaparrón.

    Cuando ya nos habíamos instalado y habíamos preparado los sacos de dormir y los aislantes, encendimos una hoguera en una zona habilitada para ello. Por arte de magia la bóveda celeste se despejó dando paso a otra de esas impresionantes panorámicas de estrellas. Me hallaba en un páramo del continente americano a casi 4000 metros de altitud, los astros iluminaban todo el cielo y una hoguera teñía las sombras de naranja y me daba un cálido abrazo. Fue uno de esos momentos que se quedan grabados en la retina para siempre.

    Tras pasar una noche no muy confortable nos despertamos sobre las 6 de la mañana sitiados por bancos de niebla y, en consecuencia, con cero visibilidad (imagen 1). En ese momento tomamos una decisión difícil: la de no tratar de coronar el Rumiñahui (4722 m). Desayunamos tranquilamente, algunos volvimos a dormir y otros empezaron a recoger sus enseres. Sobre las 10 de la mañana acordamos que caminaríamos sobre la altitud en la que nos encontrábamos, 3800 metros, hasta la laguna de Limpiopungo y así, al menos, haríamos algo de ejercicio.

    A los 600 metros de donde habíamos acampado la niebla había desaparecido y reinaba un sol estival que se deslizaba por el páramo burlándose de nosotros. Allí, a lo lejos, se veían las tres puntas del Rumiñahui con buena climatología y una sonrisa de bufón (imagen 2). Ya era muy tarde para ascender el volcán pero la rabia nos consumía porque habíamos sido presos de una niebla pasajera, anclada en aquel rincón del páramo en el que decidimos hacer noche.

    Un poco malhumorados dimos un paseo alrededor de la laguna y al menos pudimos ver unas buenas vistas de la cima del Cotopaxi (imagen 3). En mi interior me sentí orgulloso de haber estado allí arriba siete días atrás, en la punta más alta de ese volcán de casi 6000 metros. La cima del Rumiñahui por su parte, se mostró esquiva con nosotros y a mí, se me acaban ya las oportunidades. ¿Quizás en otra vida?

    DieQuito

  • Brindis por el Cotopaxi (día 68)

    BRINDIS

    CAVA

    Ayer, en la reunión previa al fin de semana de la Asociación Nuevos Horizontes, hicimos un brindis para celebrar la cumbre, el lunes pasado, del Cotopaxi. Solo dos de los presentes habíamos llegado hasta la cima pero la felicidad era conjunta, sobre todo porque «el español» había conseguido su gran reto.

    También se habló ayer sobre futuras expediciones: el fin de semana en el Chimborazo (6310 m) los días 16-17 de julio va camino de ser una realidad ya que cada vez cuenta con más apoyos entre los miembros de la asociación.
    De momento, hoy partimos en dirección al Rumiñahui (Ojo de piedra en Quechua) de 4722 m. Un volcán de poca altitud para mantener la forma. Además, vamos a acampar en el páramo y de esta manera seguiré con mi aclimatación durmiendo en altura por tercera semana consecutiva.

    Los miembros de Nuevos Horizontes que se fueron a la cordillera blanca del Perú regresarán ya pasado mañana con al menos dos picos de alta montaña coronados. Gran parte de ellos serán el grupo fuerte de la expedición al Chimborazo dentro de dos semanas…¿Nuestro objetivo? el punto terrestre más alejado del centro de la tierra.

    DieQuito

  • Día atípico y comida en un mexicano (día 67)

    CHIPOTE CHILLON

    COMIDA MEXICANA

    Hoy ha sido un día atípico en el trabajo: mi jefe y una compañera se iban de vacaciones hasta finales de julio, un compañero se ha despedido de todos pues regresa a España después de 5 años de trabajo en Quito y también hemos celebrado el cumpleaños de una secretaria con tarta de chocolate blanco y fresas, velas y la canción del cumpleaños feliz.

    Ya de regreso a casa iba bien tranquilo sentadito en el autobús (¡qué ganas tengo de conducir ya!) cuando nos hemos topado con un control militar que buscaba armas y explosivos. ¡Qué día más raro de verdad! Tras obligarnos a descender y cachearnos hemos vuelto a subir al bus pero he entrado de los últimos y mi asiento libre formaba ya parte de la historia. Así que he tenido que ir de pie al lado de la puerta pero con medio cuerpo por fuera. Seguro que con la confusión del registro, varias personas nuevas se han unido al convoy.

    Entonces, cuando he llegado al valle, he decidido irme a comer por ahí a un mexicano, para seguir innovando. He escogido el Chipote Chillón porque trabajan varios amigos míos. Me he pedido un plato único de pechuga de pollo con queso de cabra, salsa de tamarindo, bacon, ensalada y arroz. Un día diferente que seguirá en su línea esta tarde con la celebración de la cima del Cotopaxi con el resto de compañeros de la asociación Nuevos Horizontes.

    DieQuito

  • Una cita europea (día 66)

    UNION EUROPEA LOGO

    Hoy a mediodía he quedado con un alemán que está trabajando en su embajada temporalmente, algo similar a mi situación. Hemos ido a comer a un italiano, como digo, cita europea total.

    A Nils le han encantado mi mochila de BMW, claro, producto nacional. Hemos estado hablando de un montón de temas y no he parado de reírme ni un solo segundo. De lo que no hemos hablado ha sido de los dos últimos partidos oficiales entre nuestras selecciones, ya sabéis, esa final en Viena y esa semifinal en Sudáfrica.

    A los dos nos queda poco más de un mes en ecuador así que los dos tenemos previsto aprovechar el tiempo al máximo para ver cuantas más cosas mejor de este país latinoamericano.

    Y también tengo q deciros que si yo me sorprendo con la conducción alocada de Ecuador, os podéis imaginar lo que pensara un germano.

    Imagen: blogdefarmacia

    DieQuito

  • La camiseta de Ecuador (día 65)

    SELECCION ECUADOR

    La conseguí! Ya la tengo en el armario. La nueva camiseta de la selección ecuatoriana ha sido puesta a la venta en las tiendas Marathon esta misma semana. El domingo, Ecuador debutará en la Copa América 2011 contra Paraguay, aquella selección que nos hizo sufrir de lo lindo en pleno Mundial de Sudáfrica con penalties fallados por ambas partes y un gol carambola de la roja.

    50 dólares me costó, aunque aseguran que es un tejido antibacteriano, perfecto para el sudor y hasta nos podrían vender que se corre más si la llevas puesta. Yo me la he comprado porque es un buen recuerdo y para llevarla en los tres partidos que por lo menos va a jugar la Tri. Las esperanzas aquí están por los suelos pero…¿alguien apostó dinero por Dinamarca en 1992 o por Grecia en 2004? En los mundiales siempre suelen ganar los grandes favoritos pero en los campeonatos continentales las posibilidades de sorpresa siempre están ahí.

    En la parte interior hay un eslogan de Marathon «Marathon, la piel de tu país desde 1994» y en la espalda un escudo en relieve. Lo único malo de la camiseta es la transición cromática que va de hombro a hombro y que me recuerda en exceso a un equipo que odio con toda mi alma.

    Y para terminar, una consulta popular ¿A qué jugador os pondríais en la espalda? Seguro que me respondéis todos Valencia.

    Imagen: lahora

    DieQuito.

  • Rapeme, rapeme my friend (día 64)

    MANIQUI

    Raparme, eso es lo primero que he hecho esta tarde al salir de trabajar, porque sí, trabajo aunque no lo parezca. Llevaba unos pelos…tened en cuenta que me lo corté por última vez una semana antes de venir…en total alrededor de 70 días de cosecha. Y con lo rebeldes que son mis rizos estaba ya impresentable. Pero había un motivo para esperar; Jorge me recomendó que para subir el Cotopaxi no tenía que ir con el pelo corto ya que no hay mejor gorro contra el frío que el propio cabello, y como la salida se retrasó una semana pues tuve que seguir esperando. Pero hoy ha sido el día pues todavía faltan casi tres semanas para una hipotética expedición al Chimborazo que todavía dudo que se produzca.

    Y al 3 me he dejado toda la cabeza, María José es la que suele cortármelo en España y me lo deja siempre al 1, pero aquí me ha parecido violento y por si las moscas he optado por un corte menos radical. Me ha costado 2 euros, como un paquete de Pringles oye, como me gustan algunos de los precios de Ecuador. Ojala también la gasolina de España estuviera a 40 céntimos el litro…

    Mi cara está quemada por el frío y me he echado crema hidratante. Ayer soportó el crudo frío de uno de los volcanes activos más altos del mundo. Mi cuerpo tampoco está mucho mejor que digamos, hoy voy a dormir de nuevo como un lirón y seguro que mañana estoy otra vez listo para batallar.

    Imagen: learning-to-see

    DieQuito

  • En la cima del Cotopaxi (día 63)

    MONTAÑERO

    PARED DE HIELO

    MAELLANO

    ESCUDO MAELLA

    Cotopaxia: patología obsesiva de duración variable derivada del Síndrome del montañero impaciente. Los síntomas son pensamientos circulares relacionados con el volcán Cotopaxi, sueños habituales con este pico, manipulación del entorno conocido con el fin de que le lleven a esa montaña y tendencia a introducir la palabra Cotopaxi en la conversación aunque no venga a cuento. La cura contra esta enfermedad consiste en ascender este volcán y hollar su cima. Un grupo especialista en estos tratamientos es la Asociación de Andinismo Nuevos Horizontes. Ellos me han curado a mí.
    Por fin cumplí uno de mis objetivos en Ecuador, coronar el Cotopaxi. Lo mejor de todo y por lo que, según dicen, debo sentirme afortunado, es que ha sido en el primer intento de hacer cumbre.

    Ayer llegamos al refugio sobre la 1 del mediodía, nos quedaban por delante 11 horas de tensa espera en las que comimos, dormimos o lo intentamos y preparamos los equipos. (Imagen 1) A partir de la medianoche se empezaba a generar lío en el José Ribas. Un hervidero de montañeros iban de aquí para allá con té, desayunos ligeros y crema solar. Jorge, el amigo que trabajó muchos años como tour líder, era mi guía esta vez. Salimos del refugio sobre las 00:30 y caminamos 1 hora hasta el glaciar con un terrible viento que ya había anunciado, durante el sueño, el silbido del exterior.

    Inmediatamente después alcanzamos a otras cordadas que habían salido a las doce en punto y con nuestros frontales fuimos recorriendo todas las arrugas de este viejo volcán. Me fascinaron las formaciones de hielo del glaciar, que parecían gélidos retablos modernistas de una catedral antártica (imagen 2) o bosques congelados.

    La excursión en sí, sin menospreciar a esta cima de casi 6000 metros, fue infame debido a un fortísimo viento blanco que te convertía en un hombre de hielo al cabo de uno minutos. Mi cara (nariz, pómulos, frente etc.) está quemada por el excesivo frío que aguantamos los pocos que llegamos a la cima. Puedo asegurar sin miedo que el sitio más frío en el que he estado en mi vida es la cima del Cotopaxi. Esa baja temperatura y esos vientos huracanados eran insoportables y eso que mi indumentaria era bastante elegante, a saber: camiseta térmica, polar delgado de Quechua, polar gordo de Quechua, abrigo de esquiar, cortavientos impermeable de la Benemérita, arnés, pantalones térmicos, pantalones impermeables, dos pares de calcetines térmicos, botas rígidas de alta montaña(similares a las de esquiar), crampones, pasamontañas, gorro con balaclava, braga militar, gafas de ventisca, guantes térmicos, mitones de alta montaña(manoplas), bastón, piolet, mochila… Mis gafas de esquiar se congelaban cada 3 segundos y tenía que ir rascando con mi guante congelado, seguro que he rallado el cristal…

    Por otro lado está el asunto del oxígeno: a 6000 metros la presión atmosférica es menos de la mitad de la que hay a nivel del mar y por lo tanto la presión parcial del oxígeno es proporcionalmente menor, por ello, solo una mínima cantidad de oxígeno pasa del pulmón a la sangre.

    No sé si será este clima habitual en las altas montañas de Ecuador pero si es así, anuncio desde ya que el punto culminante del Frontier5000 ya ha pasado y ha sido alcanzar la cumbre del Cotopaxi. El caso es que he visto fotos de cumbre del Cotopaxi y la gente no tenía varios kilos de hielo en la ropa…

    Para terminar, quería comentar que le hice un pequeño tributo a mi pueblo, Maella, fotografiándome en la cumbre con el escudo de la villa (Imagen 4). Llegué muerto a la cima y era un infierno helado pero en los 3 minutos escasos que estuvimos allí hicimos fotos justo antes de tumbarme en el suelo destrozado, estaba tan roto que tenía un poco de miedo por el descenso. Sin embargo todo salió bien. Estoy convencido de que ha sido el día de deporte más duro de mi existencia; aunque también recuerdo que mi debut en la San Lorenzo (10kms) con 14 años me resultó durísimo.

    DieQuito

  • Rumbo al Cotopaxi (día 62)

    VISTA AEREA VOLCAN

    La cima del Cotopaxi vista desde un avión (www.acuario27.com)

    Y llegó el gran día. Desde que supe que mi destino había sido Ecuador, siempre deseé subir esta montaña, el Cotopaxi. Su perfil muy parecido al Fujiyama, haber sido la última expedición de renombre de Reinhold Messner, la leyenda que subió los 14 ochomiles por primera vez, o simplemente sus casi 6000 metros lo convirtieron en el gran atractivo de mi estancia. Mañana, alrededor de estas horas (8:00-15:00 en España) habré alcanzado la cumbre si todo ha ido según lo previsto.

    El clima debe estar de nuestro lado; no se puede uno plantear ir a la cumbre del Cotopaxi de noche y con ventisca o nula visibilidad. Pero hay una parte buena, y es que me quedan aún 40 días en Ecuador y tengo tiempo para varios intentos más sino lo logro a la primera.

    Dentro de hora y media saldremos por carretera rumbo al volcán. En dos horas estaremos ya en sus faldas. A Jorge y a mi nos acerca un amigo y compañero de trabajo, Tomás, que tiene previsto subir hasta el refugio. Una vez allí, a 4800 metros de altura nos aguardan unas 12 horas de espera que sirven como buena aclimatación. Comeremos, descansaremos y finalmente dormitaremos hasta la medianoche. Cerraremos los ojos al menos, lo cual es reparador. Y cuando toquen las doce campanadas…empezaremos a caminar como sonámbulos hacia un lugar en el que literalmente tocas el cielo con las manos. Una abrazo fuerte.

    DieQuito

  • Diversión antes del gran reto (día 61)

    BLUES QUITO

    DISCOTECA QUITEÑA

    REGGAETON

    Blues es una discoteca escondida en un sótano muy cerca de la intersección entre La República y Eloy Alfaro. Acudimos a primera hora y el local estaba vacío aunque con barra libre, yo no lo aproveché porque no estoy como para beber alcohol a dos días de la expedición al volcán Cotopaxi.

    Desde que bajas las escaleras ya te das cuenta de que no es una discoteca comercial. Sus decoraciones psicodélicas y su luz negra, que inunda todo el espacio, convierten al club en una oda a lo alternativo. Su música también es diferente porque aquí el Reggaeton tiene prohibida la entrada.

    Después sucedió algo muy habitual: estas sentando en alguna mesa tranquilo mientras la música ya anima a bailar, llevas una hora allí dentro charlando y tomando tu bebida…y de repente te percatas de que la discoteca se ha ido llenando de gente por goteo, poco a poco pero de forma constante. Por consiguiente, la pista central, antes similar a una cancha de patinaje olímpico con esa sensación de amplitud que infunde miedo escénico, es un angosto laberinto de personas en movimiento que late como un corazón en pleno esfuerzo.

    Sweet Home Alabama, Song 2 o Radio Gagá atronaron por los parlantes (así le llaman aquí a los altavoces)…incluso Entre Dos Tierras, pero el deejay debía de tener órdenes precisas de cortar las canciones a los 2 minutos porque hacía eso continuamente, y los que conocéis la canción de Héroes sabéis lo que le cuesta entrar al estribillo…

    Excelente velada. Ahora es el momento de relajar las piernas, beber abundante líquido y tomar proteínas. Mañana a las 00:00 de la noche comienza la gran aventura del Frontier5000.

    DieQuito

  • España al habla (día 60)

    MICRO

    Acabamos de emitir en radio Multimedios 106 para toda la población de la capital de Ecuador, el segundo programa de la Embajada de España: España al habla.

    Buen regusto nos han dejado Enrique Bunbury y los Héroes con el universo de negrura y decepción que emana de su canción más legendaria: Entre dos tierras. Antes, Joan Manuel Serrat presentaba su Mediterráneo, Los Secretos nos cantaban Déjame, Sabina nos retrataba a su «princesa» y Golpes Bajos llenaba el estudio de efluvios ochenteros con Fiesta de los maniquíes.

    El resto del programa, José y yo hemos hablado sobre las distintas actividades culturales en las que ha participado la Embajada de España y hemos contado con la participación de Santiago Cirujeda, Gervasio Sánchez entre otros. También hemos tratado el asunto de la cooperación internacional. En la radio, como siempre, nos han tratado de lujo sirviéndonos té y permitiendo traer a una invitada. Además, Mauro en el control ha resultado ser simpatiquísimo y ha llevado todo el montaje de maravilla.

    Volveré a presentar «España al habla» una vez más a finales de julio, y todo aquel que se haya perdido estos dos primeros programas tendrá la oportunidad de escucharme todavía a través de las lejanas ondas de radio sudamericanas. Sé que sois bastantes y ya sabéis el dicho, a la tercera va la vencida.

    Imagen: bloguitar

    DieQuito