• El efecto coriolis (día 79)

    EFECTO CORIOLIS

    Yo nunca había estado viviendo en el hemisferio sur, de hecho, jamás había estado ni siquiera unos días en la mitad meridional de la tierra. Me había acercado al Ecuador, sí, pero jamás había traspasado esa línea divisoria imaginaria. Ahora llevo casi 3 meses allí…

    Hay grandes diferencias entre los dos hemisferios: el hemisferio norte tiene concentrada la mayor riqueza, cuenta con las montañas más altas del globo y con una mayor población. El hemisferio sur es un vivo retrato del tercermundismo (solo Australia y Sudáfrica se salvan de la quema), contiene la mayor extensión virgen del planeta (la Antártida) y una proporción inferior de tierra seca con respecto al mar. Otra gran diferencia entre ambas mitades es la dirección que escogen los remolinos de agua…en el norte, como las agujas del reloj, en el sur al contrario. Gaspard-Gustave Coriolis descubrió este efecto allá por 1836.

    Es una lástima que sea un mito lo que vimos en la serie de dibujos favorita de todos: Los Simpson. Según he leído por ahí, el Efecto de Coriolis no puede ser demostrado en pequeñas cantidades de agua como las que circulan en los inodoros al accionar la cisterna. En esos casos influye la dirección por donde entra el agua al WC y en ambos hemisferios es posible encontrar «remolinos domésticos» en una u otra dirección.
    En cambio, en grandes depósito de agua como, por ejemplo, una piscina…sí que es visible este efecto.

    DieQuito

  • Potencia americana (día 78)

    TODO TERRENO

    Si tuviera que describir la mayoría de coches que he visto circular por Sudamérica durante mis 11 semanas de estancia, escogería los siguientes adjetivos: grandes todoterreno, con descomunal cilindrada y con denominación de origen Far-West. Claro que hay muchos otros vehículos, modelos europeos (los menos), reliquias de los 70, chatarra japonesa…etc. Pero los todoterrenos son lo más demandado, o eso me ha parecido en comparación con el parque automovilístico español, en donde la gente tiene alergia a los 4×4 por su excesivo consumo.

    El motivo principal es el estado del firme en incontables calzadas, con baches en los que puedes encontrar hasta petróleo y sin usar una pala, cavando con las uñas es suficiente. Otra razón podría ser que aquí no es un problema llenar el depósito de gasolina, el precio del combustible es irrisorio. Los motores americanos de los grandes pick up como la Ford FX150 o la Chevrolet Silverado son v8 con alrededor de 4000 cc. Consumen unos 20 litros a los 100 kms en vía interurbana. En España eso te supondría un gasto de 28 euros. Aquí, sino me salen mal las cuentas, unos 8 euros.

    Y ahora un dato que a muchos os va a dejar de piedra…el otro día estaba viendo un partido de la Copa América…Colombia-Bolivia y en medio del encuentro anunciaron como súper novedad un aceite de motor que solo había que cambiarlo cada 7000 kms. Habéis leído bien sí, en Ecuador el cambio de aceite cada 7000 kms es algo extraordinario. La mayoría de los coches lo cambian a los 5000 e incluso a los 3000.
    En Europa, los coches más viejos lo cambian a los 10000 o a los 15000. A los últimos modelos ultratecnológicos como los nuevos BMW, que solo requieren cambio cada 30000 kms, ya ni los introduzco en la comparación porque es ofensivo. Con los kilómetros que hago yo, que no son gran cosa…¡tendría que cambiar el aceite 5 veces al año!

    Imagen: therangerstation

    DieQuito

  • Tributo al perro Matías (día 77)

    PASTOR ALEMAN

    Los perros: esos grandes amigos del hombre que siempre están ahí al mínimo silbido para dejarse acariciar y juguetear con quién les reclama. Al contrario que los gatos, animales orgullosos y esquivos, los canes son afables y atentos. Por ello, lo más lógico es cogerles cariño en poco tiempo.

    El viernes estaba en internet hablando con mi abuela por el msn, una abuela del siglo XXI, y ella me preguntó por Matías. Tenía constancia de su existencia porque ya escribí sobre él nada más instalarme, calificándolo de guardián de mi casita de Lego. Le contesté que no lo había visto, pero que estaría en algún lugar del jardín en donde floreciera la sombra. Nada más lejos de la realidad. A esas horas, el pobre Matías ya se había ido al cielo de los perros.

    Sobre las 17:30 salí de mi casa con intención de hacer un poco de deporte y me encontré a la dueña de la casa con lágrimas en los ojos, me contó la triste noticia. Me sorprendió porque la muerte, aunque sea la de una mascota, siempre nos coge desprevenidos.

    Lo más terrible del asunto es que no han sido la naturaleza ni la edad, sino un envenenamiento por sello rojo, lo que se ha llevado a Matías del mundo de los vivos. ¡Qué sensación de rabia mientras Leo y yo estábamos cavando una tumba en el jardín! Allí permanecerán sus restos, al lado de su hogar.

    Matías era un perro tranquilo y tímido que destacaba por pasar desapercibido. A veces, buscando el frescor de la umbría, se tumbaba en el porche de la entrada obstaculizando la puerta de la finca. Sin embargo, cuando te veía llegar se levantaba con una rapidez desmesurada para no molestar lo más mínimo. Es uno de esos pequeños detalles que dicen mucho de la bondad de ese perro. La muerte de Matías será uno de los tristes recuerdos que me llevaré a Europa.

    DieQuito

  • El casino de Quito (día 76)

    CASINO QUITO

    Nunca había entrado en un casino…He tenido numerosas oportunidades en todos los países que he visitado, pero lo más similar al juego que recuerdo han sido mis periódicas partidas de póker con Cristian, Javi, Esteban, Juan, José Ángel, los Sergios y algún que otro jugador que se ha unido esporádicamente.

    Ayer estábamos examinando la cartelera de cine; con bastante cara de asco porque como cada verano, solo hay basura en los cines. No había muchas ganas de salir pues ya habíamos farreado la noche anterior. Tuvimos que buscar otra alternativa…era noche de ruleta y Black Jack.

    Cogimos el coche y fuimos al Hotel Quito, uno de los hoteles con más renombre y solera de toda la ciudad. Su enorme piscina y su casino le han otorgado ese prestigio. Su sala de juegos está decorada con motivos egipcios y ya desde fuera simula ser un templo del Valle de los Reyes. De puertas para dentro, y tras haber traspasado el detector de metales, te encuentras con una vorágine de máquinas del vicio, ruletas, mesas de Black Jack y preciosas mujeres que se dedican a pasearse por el local despistando a los ludópatas.

    Las bebidas son gratuitas, o eso te hacen creer mientras estás perdiendo dinero en la ruleta, también hay canapés y pastelitos. Viva la solidaridad. Pero como digo, todos los juegos son iguales, son juegos del casi-no en los que CASI ganas pero al final NO y se te queda esa cara de bobo que roza el suelo.

    David, Ana María, Martha, Patricio y yo pasamos unas tres horas allí, entre los cinco perdimos 28 dólares y vivimos momentos de jolgorio cuando la suerte se ponía de nuestro lado. Nos acompañaron grandes himnos de los 80 como Sweet Dreams de Eurythmics que, en consonancia con los mafiosos que merodeaban alrededor de los crupieres, te trasladaban a películas como Licencia para matar.

    En uno de los rincones del gran salón se halla la sala VIP, el lugar de celebración de los torneos de póker Texas Hold´em (el descubierto). Había uno durante la velada de ayer con un suculento premio de 3000 dólares, pero participar costaba 70$. Así que decidimos que mejor otro día.

    Todo muy luminoso y bonito, pero detrás se esconde la oscura y tenebrosa ludopatía que afecta a millones de personas en el mundo. Veías a gente con pintas y expresión de llevar 8 horas delante de la máquina, dándole a los botones y metiendo moneditas. Es su trabajo según ellos, pero cada semana se dejan el sueldo del mes de su verdadero empleo o del empleo de la pareja. Tras la consulta popular de mayo, Correa tiene la venia del pueblo para clausurar todos los casinos del país, es su arma para acabar con la ludopatía. Quizás funcione o quizás no, pero a lo mejor cerrar las salas de juego ayuda a todas esas personas que no tienen mesura ni límites.

    DieQuito

  • En la discoteca Alafolie (día 75)

    DISCOTECA ECUADOR

    NOCHE LOCA

    Anoche estábamos de celebración. Pamela, a quien yo llamo Padmé por tener un corazón tan grande como la reina de Naboo, cumplía años y por ello nos juntamos todos en un tranquilo Bar Lounge de Cumbaya.

    El pub tiene dos plantas poco iluminadas, con abundantes recovecos en donde permanecer al margen, dos billares, futbolín y buena música, que, como en el caso del Blues, se desmarca del típico repertorio de reggaeton que abunda por estos lares.

    A la hora de irnos tuvimos problemas con el staff debido al estúpido, poco práctico e inexplicable sistema de las tarjetas. Ya lo expliqué creo, pero para los que se han enganchado tarde al blog lo resumo en un momento: cuando entras en una discoteca te dan una tarjeta numerada y te apuntan todas las bebidas en ella. Al final, antes de salir del local debes pasar por caja y abonarlas todas de una sola vez; sin recibo no puedes abandonar el establecimiento del establecimiento. Esto en teoría claro…

    Después, para terminar la noche nos fuimos a una urbanización y bailamos al lado del coche hasta que se hicieron las 4 de la mañana. Hacía un frío que me recordaba a la temperatura que merodea por Interpeñas cuando ya está casi amaneciendo…uno de esos momentos en los que ya odias al mundo, estas esperando a algún amigo que se ha quedado rezagado y solo piensas en dentífrico, almohada y manta.

    DieQuito

  • El Friday´s TGI de Quicentro (día 74)

    FRIDAY TGI

    RESTAURANTE AMERICANO

    Artículos de remo, monopatines, canoas, sticks de hockey, esquíes, guitarras…todo tipo de coloridos objetos descansan colgados de las paredes de este estupendo establecimiento situado en el edificio del Quicentro: Friday´s T.G.I.

    El Friday´s es el típico restaurante americano de cadena que sirve comida elaborada. Por lo que he visto hay uno al menos en España, en la esquina del Bernabeu, pero no está muy instaurado en nuestro país. Para que los españoles os hagáis una idea aproximada: el local destila un concepto similar al Foster´s Hollywood, Buffalo Grill o Hard Rock Café.

    Echando un vistazo a su carta te puedes encontrar con completas hamburguesas de dos pisos, filetes de ternera con guarnición, brochetas jugosas con salsa picante y sabrosas ensaladas que perdieron su espíritu saludable, pues además de vegetales, tienen como aderezo: bacon, huevo duro, salsa de mostaza, queso mozarella, etc.

    El local es de un tamaño descomunal, tiene dos pisos y dispone de una pantalla gigante en la que retransmiten partidos de la Copa América. Su cocina no me la quiero ni imaginar…

    Las camareras merecen una mención honorífica debido a su atuendo. Una especie de disfraz (imagen 2) con los colores de la franquicia (rojo y blanco), minifalda, medias estrafalarias y todo tipo de chapas variadas en los tirantes. Y qué decir sobre los gorritos, lazos o antenas que llevan en la cabeza. Muy graciosas, aunque atentas y veloces.

    DieQuito

  • Noche en el Teatro Variedades (día 73)

    ESCENARIO TEATRO

    TEATRO VARIEDADES

    ARQUITECTURA

    A las 20:30 se cerraban las puertas del Teatro Variedades, se abría el telón y comenzaba la función. La obra se titulaba Hamelin y su autor es el español Juan Mayorga. Llegué con un gran margen al Teatro Variedades, situado en la misma plaza que el Teatro Nacional Sucre, para poder ver todas sus dependencias y la sala iluminada.

    Las diferencias entre ambos teatros son bastante notables. El ambiente del Sucre es muy clásico mientras que el de variedades es moderno y alternativo. Las obras también son radicalmente distintas y el Teatro Variedades suele promover la difusión de grupos de teatro nuevos o con ideas rompedoras; alejándose de los grandes actores que habitualmente trabajan en el Teatro Nacional.

    El edificio resulta muy llamativo ya desde fuera (imagen 1), con esa gran ventana en forma de concha y su color azul vistiendo este oscuro rincón del centro histórico. Una vez en su interior, te puedes deleitar con la belleza de su revestido en madera y sus orgánicas curvas (imagen 3) que me recuerdan a las vísceras de la casa Batlló.

    La sala no es muy amplia pero esta muy bien decorada y cuenta con zona de palco (imagen 2). La directora del teatro me contó que antes de ser un teatro fue una sala de cine pornográfico. Una sala que cerró y estuvo refugiando a hordas de ácaros durante años hasta que el Estado decidió rehabilitar el edificio debido a su interés cultural y a su céntrica ubicación.

    En cuanto a la representación…no pienso adelantar nada del argumento, pero sí es de reseñar que consiguen mantener muy bien el hilo de la historia a pesar de la austera utilería, señal inequívoca de que el guión tiene la fuerza suficiente como para sostenerse por sí solo.

    DieQuito

  • El teleférico del Pichincha (día 72)

    on-top-of-the-pichincha

    El primer día que comencé mis excursiones andinas con la cima del Ruco Pichincha, uno de los dos volcanes que están a la vera de Quito, subí en el espectacular teleférico que ya se ha convertido en uno de los atractivos turísticos de la ciudad.

    Ubicado en la zona centro-oeste de la ciudad, el teleférico tiene su punto de origen a unos 3000 metros y salva un desnivel de un kilómetro en tan solo unos minutos. Cuando vas montando en una de las cabinas puedes ir observando la magnitud de la capital del país y, si tienes suerte y el cielo está despejado, las majestuosas montañas de los andes ecuatorianos.

    Alrededor de las instalaciones de teleférico, en la zona inferior, hay un parque de atracciones y varios negocios de venta de artesanía, así como pequeños centros comerciales que no han terminado nunca de funcionar bien desde la apertura de esta nueva zona de ocio para los quiteños allá por el año 2005.

    Con el grupo de amigos que hice durante el descenso de mi primera cima sudamericana viví una anécdota en el retorno en teleférico. Debido a una tormenta eléctrica estuvimos alrededor de 15 minutos parados en mitad del trayecto con rayos cayendo a escasos centenares de metros de nuestra posición. ¡Escalofriante!

    Imagen: tripadvisor

    DieQuito

  • Desayuno en el Ocho y medio (día 71)

    BAR CINE QUITO

    Muchos días a media mañana nos acercamos al Ocho y medio, a unos 5 minutos de la Embajada, para desayunar huevos revueltos, un jugo tropical recién exprimido y una taza de té.

    Es una cafetería-bar con terraza siempre soleada, buen café según los entendidos y esmerados bocadillos. Sin embargo, lo que más destaca de este establecimiento es que a la vez son unas salas de cine que proyectan cada tarde cine independiente, europeo y de autor, al estilo de los cines Renoir en España. Uno de sus valores diferenciales es que allí puedes ver películas con tu bebida favorita y no solo limitarte a pedir refresco de cola aguado y palomitas como en el resto de multicines.

    También es un centro de información sobre exposiciones, conciertos y otras actividades que se desarrollan en toda la capital de Ecuador. Una especie de meca de lo alternativo aquí en Quito.

    Fijaos en lo original que es la construcción de la entrada del local. Simula ser un carrete de celuloide y habitualmente está cubierto por carteles sobre eventos y festivales.

    DieQuito

    Imagen: nosotrasquetodavia

  • Supermercado Supermaxi (día 70)

    SUPERMAXI

    Cada lunes hago mi visita semanal al Supermaxi, un gran supermercado que se erige a la entrada de mi barrio. Me recuerda mucho a El Corte Inglés porque supone un salto de calidad respecto a sus competidores y porque en él consigues muchos productos que no son fáciles de encontrar en Ecuador. Para más coincidencias, Supermaxi tiene un hermano mayor llamado Megamaxi, análogo al Hipercor de España.

    Sus estanterías contienen miles de jugos, fruta tropical de máxima calidad, aceite de oliva, cientos de salsas y condimentos, gran variedad de helados, una carnicería pulcra, yogures de todo tipo, frutos secos de importación…parezco Dick Halloran describiendo la cocina en El Resplandor jajajaj.

    También me gusta el Supermaxi porque es el único que me acepta los billetes de 100 dólares que, por desgracia, el Banco Pichincha me canjeó por un cheque hará como unas 6 semanas. Tener billetes de 100 dólares no sirve para nada aquí, nadie te los acepta. Pensaréis que en cualquier banco me lo cambian sin protestar pero no es así: para que te cambien dinero debes tener primero una cuenta abierta, y para tener una cuenta debes estar empadronado, tener recibos de luz, gas, agua… Peor el remedio que la enfermedad.

    Otra particularidad de este supermercado es que en las cajas hay unos señores, bastante pesados por cierto, que se ofrecen con insistencia para llevarte las bolsas hasta el coche, taxi, bici o lo que sea, a cambio de un dólar. Yo sigo sin hacer uso de sus servicios, todavía estoy para esos trotes.

    Imagen: wikipedia

    DieQuito