• Un mes por Asia (día 30)

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    El tiempo vuela y más cuando el día a día es muy poco parecido a la rutina. Hoy se cumple un mes desde que desembarqué por primera vez en mi vida en el continente de Asia. Como bien sabéis, mi primer destino fue Nepal, aunque primero pisé suelo asiático en Doha, la capital de Qatar. No salí del aeropuerto, así que eso no cuenta.

    Los 15 días en Nepal tuvieron sus partes buenas y sus partes malas. La decepción del trekking fue compensada por haber conocido a la familia de Xavier y Bishnú. En Nepal me sorprendió mucho el tráfico-locura, que es mucho más anárquico que en Ecuador. También me di cuenta de los escasos recursos que tiene ese país, en el que la ausencia casi total de fábricas reduce la vida laboral a la agricultura y al negocio que mueven el Himalaya y sus ochomiles, que acapara muchas tiendas de ropa, sherpas, porteadores, agencias de viajes y que trae mucho turista, que duerme en hoteles, se alimenta en restaurantes y que compra muchos souvenirs.

    India, en concreto Delhi, que es lo único que he visto por el momento, es un país con muchas más posibilidades. El noveno país según el banco mundial en cuanto a Producto Interior Bruto (PIB) se fundamenta en una abundante industria. Muchas de las inversiones se destinan a la capital del estado y las infraestructuras de Nueva Delhi son bastante notables. Esa es la diferencia principal entre Kathmandú (capital de Nepal) y la capital de la India, Kathmandú es un pueblo grande y Delhi es una capital que lucha por ser la bandera de los países emergentes.

    Por ello, la primera conclusión que he sacado en mis primeras semanas es que, si bien existe una gran diferencia dentro de los países entre los ricos y los pobres, también es bastante acusada cuando la comparación se hace entre países enteros.

    Tras Nepal y Delhi, ahora le toca el turno a los viajes de fin de semana, en los que me gustaría ver Chandigarh, Amristar, Jodhpur, Agra, Varanasi, Jaipur, Mumbai, Goa… Veremos cómo empiezo a organizarme para empezar a sacarle partido a este país y a su cultura, una de las más fascinantes de la historia de la humanidad.

    InDieQuito

    Imagen: zonu

  • Primer día en Delhi (día 17)

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    La capital de la India me recibió con un día soleado como pocos, de esos sin ninguna nube que enturbie el lienzo azul.

    Por la mañana fui en Tuc Tuc (imagen 1) a la Embajada de España. El viaje resultó super divertido porque ese tipo de vehículos tiene un claxon muy cómico y porque traquetean como un tractor. Cada rotonda es una batalla de gladiadores por ver quién entra primero…

    En las inmediaciones de Pritviraj road, en donde se halla la misión diplomática española, se pueden ver buenos vehículos y es que la zona de las embajadas (imagen 2) presume de ser la más cara de toda la India en cuanto a alojamiento. También hay frondosos árboles que dan salud a esta gran urbe del monóxido de carbono.

    A mediodía me acerqué a la zona de Khan Market, en donde compré unos zapatos y una camisa de lino de estilo hindí, y para el atardecer decidí ir a la India Gate,(imagen 3).

    Allí conocí a dos chicas tibetanas residentes en Delhí desde hace años, que me invitaron a tomar un pic-nic/cena con ellas. Ya tengo dos amigas aquí y hoy hemos quedado para ir de compras.

    Por la noche, callejeando, llegué a la conclusión que Ridley Scott debió de veranear en esta ciudad poco antes de rodar Blade Runner (mi película fetiche), por la cantidad de neones (imagen 4, desde un ricksaw, e imagen 5) y también por los angostos pasillos comerciales que forman parte del laberinto de Pahar Ganj (imagen 6). Esperaba toparme con Deckard, Rachel o algún replicante en cualquier momento. Fue un paseo muy enriquecedor antes de acostarme.

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    Ayer se me pasó contar que la noche de mi llegada me sucedió un hecho bastante extraño. Tras dejar mi equipaje en el hotel, bajé a por una botella de agua y nada más pisar la calle, un chico joven que tendría veinte años, se rompió un fluorescente en la cabeza, al estilo de los faquires hindúes del Tu sí que vales… (Buscad el vídeo en Youtube, no tiene desperdicio) Me quedé petrificado, pero sin detenerme proseguí mi camino, con la esperanza de que el faquir no quisiera comprobar la resistencia de un hombre español…

    InDieQuito