Long way home

A pesar de que en la jornada de ayer ya nos quitamos parte del viaje, desde Chamonix hasta Valence; hoy todavía nos quedaba el gran cacho por delante y por eso, hemos salido bien pronto por la mañana, y yo me he puesto a los mandos de la nave.

En algunas partes del viaje me ha tocado conducir con los dos acompañantes dormidos, pero con la buena música es fácil concentrarse en la conducción.

Nos han tocado sendos atascos, uno a la altura de Montpellier, de una media hora, y otro ya dentro de España, en Gerona, de casi una hora de duración.

Por suerte, tras dejar a Nuria en Barcelona, un par de atascos más (por obras) y hemos llegado a Zaragoza más o menos a la hora prevista.

Estamos cansados pero siempre es bueno un regreso a casa con la cima en el zurrón. Así pues me despido hasta la próxima aventura, a finales de agosto, con esta canción-epílogo.

PD: en Zaragoza me estaba esperando esta pizza especial diseñada por la pizzeria Diavola, a los que les pedí que hicieran una pizza con nombre de Monte Bianco, tras conseguir la cima. Un viaje para los sentidos.

DieQuito

 

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