• El saree (día 98)

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    El Saree es una prenda femenina típica del subcontinente indio (mucha gente conoce así a esta región del mundo formada por India, Nepal, Bhutan, Bangladesh y Sri Lanka) que tiene sus orígenes en los confines de la civilización, alrededor del2500 a.c. en el Valle del Indo. Es una prenda tradicional destaca por sus vistosos coloridos que le dan a la mujer india ese toque tan especial.

    Se trata de una larga tira de tela de varios metros de longitud que se envuelve alrededor de cuerpo de la mujer pasando por la cintura y que se sujeta en el hombro. Muchos de ellos vienen decorados de forma barroca con bordados, espejitos y demás detalles que en algunos casos le confieren un mayor peso al tejido.

    Es muy interesante que a pesar del paso de los siglos, de las distintas ocupaciones y civilizaciones, a pesar del cambio de época, un número tan elevado de mujeres todavía vista el Saree en una capital de país emergente como es Nueva Delhi.

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    Imagen: sareedesigns

  • Cine en el Cervantes (día 97)

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    El Instituto Cervantes es un auténtico promotor del castellano y la cultura hispana en este exótico país. Además de las clases de castellano para indios o la multitud de actividades tales como danzas, obras de teatro y exposiciones, también se proyectan películas hispanas subtituladas al inglés.

    Esta tarde voy a ir por primera vez a una de estas proyecciones. La película de esta tarde es La Casa Muda, filme uruguayo de terror que tiene la particularidad de haber sido filmado en una sola toma. A ver si al menos el nuevo formato me deja sorprendido.

    Estaré pendiente del número de indios que se acercan a ver una película en castellano, ya que, según lo que me dicen hay muchísimos más indios aprendiendo nuestro idioma de lo que se pudiese pensar.

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    Imagen: nuevadelhi.cervantes

  • India gate (día 96)

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    Si tuviese que elegir un monumento representativo de la capital de la India, me decantaría con total seguridad por la India Gate.

    La India Gate, ubicada prácticamente en el centro geográfico de la ciudad, ocupa un lugar de honor en el centro de una de las rotondas más transitadas de Nueva Delhi. Está situada en uno de los extremos de la gran avenida conocida como el “camino de los reyes”.

    Su construcción finalizó en 1931 y se erigió en memoria de los 90.000 soldados indios que perdieron la vida en la primera guerra mundial y en las guerras afganas.

    Tiene una altura de 42 metros y su estilo arquitectónico es marcadamente colonial. En la parte superior del monumento hay el siguiente texto/epitafio: A los muertos de los ejércitos de la India que cayeron con honor en Francia y Flandes, Mesopotamia y Persia, este de África, Galípoli y en cualquier lugar del cercano o lejano este y también en la sagrada memoria de los que dejaron sus nombres inscritos al caer en India o en la frontera noroeste durante la Tercera Guerra Afgana.

    Los días festivos, muchos ciudadanos de Delhi se acercan hasta las inmediaciones de India Gate para hacer picnic en familia. Y la mayoría de turistas de la ciudad pasean al menos un día por los alrededores de esta insignia delhiwala. Es común por lo tanto tener que soportar a los pesados vendedores de todo tipo de pingos e incordios de dudosa utilidad. Solo para no tener que soportarlos, los occidentales residentes en Nueva Delhi minimizamos las visitas a India Gate.

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    Imagen: calogero

  • La vida de Pi (día 95)

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    Aquí en India las películas no duran mucho en las salas de proyección y en poco más de dos semanas desaparecen incluso las grandes producciones. Aquí no se estila eso de que las buenas películas aguanten meses y meses. Avatar en 2010 y Intocable este año son dos buenos ejemplos de que cuando el público responde, en España las proyecciones se perpetúan en el tiempo.

    Así pues, como me estaba temiendo que La vida de Pi, protagonizada por el indio Suraj Sharma, desapareciese de las salas de proyección, ayer fue el día escogido para ir al cine.

    Se trata de una película de producción estadounidense y dirigida por Ang Lee que representa la vida de un indio y en especial sobre un gran acontecimiento que cambia para siempre su mundo. Un filme muy entretenido que recomiendo ver en 3d porque en este caso sí que se aprovecha.

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    Imagen: thehindu

  • El Ambassador (día 94)

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    El Ambassador es, después de auto ricksaw, el vehículo más común en Delhi. Se ven mínimo 2 o 3 en cada semáforo. Os iba a hacer una comparación para que os hicieseis una idea pero no se me ocurre otro automóvil tan común en ninguna ciudad de Europa. Quizás y sin exagerar, me arriesgo a decir que ves un Ambassador en Delhi con la misma frecuencia que un taxi en general en Zaragoza.

    ¿Por qué hay tantos?  Porque durante años fue el único coche fabricado en la India y también el vehículo oficial de muchas instituciones (gobierno, cuerpo diplomático etc). Algunos todavía se usan para ese fin; por ejemplo, el ejército sigue haciendo uso de ellos en su versión de color negro. Según me comentan, en Calcuta la proporción entre Ambassador y otros coches es todavía más desequilibrada porque todos los taxis son Ambassador (imagen 2).

    El Hindustan Ambassador es un plagio descarado en el automóvil británico Morris Oxford de mediados de los 50 y eso es una gran ironía porque tiene bemoles que la India se decanté por los diseños británicos tras haber sufrido décadas de ocupación.

    De cualquier modo, ya es un pedacito de historia de la India sobre ruedas, un clásico y el coche insignia de este país, y tiene ese aire vintage que lo hace tan especial…Cada día voy a la embajada en uno de ellos, gracias a la cortesía de un compañero de trabajo y la verdad es que es un coche muy bonito, aunque mejor no hablamos sobre sus deficiencias mecánicas.

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    Imágenes: flashpackatforty

  • Smog, el cáncer de Delhi (día 93)

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    Se podría decir que cada mañana Nueva Delhi amanece en medio de una gran nube  de densa niebla, sin embargo no se trata de inocente bruma invernal, sino de una gran bola de smog cargada de partículas contaminantes. De hecho, la palabra smog se originó en Londres y surge de la unión de las palabras anglosajonas smoke (humo) y fog (niebla).

    Ayer llovió por primera vez en muchas semanas y esta mañana se ha podido ver el cielo azul por primera vez en mucho tiempo. La lluvia arrastró con sus gotas toda la polución como si fuese un potente desinfectante. Sin duda nuestros pulmones lo agradecen en la jornada de hoy.

    Como yo voy a estar un periodo de tiempo tan efímero nunca me he decidido a llevar la mascarilla en plan Michael Jackson, pero si mi estancia se hubiese alargado en el tiempo, tened por seguro que acabaría usándola.

    Nueva Delhi es una de las 4 ciudades más contaminadas del mundo, el resto del poker lo completan Pekín (capital de China), El Cairo (capital de Egipto) y Lima (capital de Perú). El problema es que no se están tomando medidas como por ejemplo el pico y placa que sí está vigente en Quito y que expliqué en este artículo (https://www.historiasdediequito.es/?p=138). De todas formas, es un problema con difícil solución.

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    Imágenes: firstopost, ibnlive

  • El Naivedyam (día 92)

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    Como si de un ritual se tratase, prácticamente cada semana me junto con los becarios ICEX para ir a cenar al restaurante Naivedyam, que está escondido en un oscuro callejón de Hauz Kash Village.

    Lo mejor del restaurante además de su comida, es un precio ridículamente bajo. Con menos de tres euros sales del restaurante como si te hubieses comido una vaca, aunque eso es muy difícil en India, y más todavía en este restaurante que es exclusivo de comida vegetariana. Y según dicen los que me recomendaron el sitio es un restaurante especializado en comidas del sur de la India. Uno de los símbolos de aquellas regiones meridionales es la massala dosa y es muy probable que en este establecimiento se pueda comer la mejor dosa de toda Delhi.

    La decoración del local tiene un color negro predominante que se suaviza con cuadros de temática hindi y pequeños detalles en dorado. Si queréis comida a exótica a una calidad-precio de locura, Naivedyam es vuestro restaurante.

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  • Khan market (día 91)

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    Para que os situéis, comenzaré diciendo que Khan Market es una de las calles más caras del mundo a la hora de alquilar un local. En concreto ocupa la posición 24 de la lista. De esta manera, es de esperar que los precios de sus tiendas no estén al alcance de todos los bolsillos, especialmente de los bolsillos indios.

    En esta lujosa área hay importantes franquicias como Nike, Levis o Tommy Hilfiger, pero también tiendas más pequeñas que se han hecho con un hueco en la prestigiosa calle comercial más cara del país.

    Hay varios restaurantes como el Blanco, el Amici, el Big Chill o el Khan Chacha, especializado en kebabs y que lleva muchos años de historia a sus espaldas. También está McDonalds, que no puede faltar en puntos tan neurálgicos, que además son transitados habitualmente por turistas.

    Yo suelo pasar con frecuencia por allí, porque la parada de metro que me deja más cerca de la Embajada es precisamente esa. Además, muchos días vamos por allí a comer; aunque somos conscientes de que pagamos un precio más europeizado, bien es cierto que la calidad de sus restaurantes no tiene parangón en el resto de la ciudad. Khan Market, otro pequeño trozo de Europa en Nueva Delhi.

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    Imagen: mid-day

  • Jodhpur, la ciudad azul (día 90)

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    El viaje desde Jaisalmer hasta Jodhpur fue todavía más duro si cabe porque tuvimos que comprar billetes en la peor clase de todas. En los ferrocarriles de la India hay primera clase, segunda y tercera, y luego está ya el sleeper, que por no tener no tiene ni ventanas, y tienes tablas forradas que hacen las veces de asientos. Fueron más de 5 horas en tren en las que se me quedó el trasero más dolorido que después del paseo en camello.

    La estación de Jodhpur estaba atestada de gente durmiendo en el suelo y muchos olores que se te metían hasta el cerebelo. Fue una viva imagen de la miseria que hay en algunas regiones de la India. Al poco de instalarnos en nuestro modesto hotel, caímos en un profundo sopor que nos guió hasta nuestros camastros sin mucha resistencia por parte de ninguno de nosotros.

    Alrededor de las 7 hemos abierto los ojos y hemos subido a desayunar en la azotea del hotel, desde la cual nos hemos dado cuenta de que Jodhpur no es tan azul como nos la habían pintado. También hemos observado el imponente Fuerte de Mehrangargh, que se erigía prácticamente sobre nuestras cabezas (imagen 1). El fuerte destaca sobre todo por sus vistas, ya que el museo repleto de objetos de la nobleza india no tiene nada que sea especialmente remarcable. Desde allí arriba vimos una zona de la ciudad conocida como la Blue city, que sí acumulaba muchas viviendas de color azul así que decidimos que ese sería nuestro próximo destino.

    No fue difícil encontrar preciosos rincones cargados del color característico de Jodhpur (imágenes 2 y 3). Algunas casas se pintaban de este color para dejar claro que pertenecían a una familia de la casta Brahman, aunque también porque dicho color ahuyenta a los mosquitos. Y hay que decir, que como en todas las ciudades de India, en la Blue City de Jodhpur abundan los ejemplares de ganado vacuno, como este toro de varios cientos de kilos que cortaba el paso en mitad de la calzada (imagen 4).

    Dentro de un par de horas saldremos hacía Nueva Delhi porque mañana es de nuevo día laborable. Termina pues la semana del Rajastán.

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  • El desierto del Thar (día 89)

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    El desierto del Thar está situado a unos 40 kms al este de Jaisalmer. Hasta allí nos acercamos ayer primero en un Jeep de los típicos del ejército y luego en un camello. En toda mi vida solo había montado una vez en un animal, y fue en un burro en Benalmádena, Málaga, con lo cual en esta ocasión fue muy excitante sobre todo por la altura del camello y por su exotismo.

    El paseo en camello terminaba en una especie de planicie que me recordaba a la sabana africana y tras juguetear un rato en las dunas como críos de guardería y ver el atardecer, cenamos a la orilla del fuego. En ese momento tan mágico tuvo lugar una charla muy existencialista sobre la magnitud del universo, teología y la humanidad. Estuvimos un rato viendo el cielo estrellado, intentando adivinar constelaciones y viendo hasta una docena de estrellas fugaces y finalmente nos dispusimos a dormir al raso.

    Algunos sonidos nos perturbaron el débil duermevela, pero si hay que remarcar algo destacable, eso fue el frío helador que caía sobre la llanura alrededor de las 5 de la madrugada. Este hecho me obligó a salir del catre en busca de una manta extra.

    Ya con los primeros rayos del alba nos hemos adentrado de nuevo en las dunas para ver un amanecer diferente. La suerte ha estado de nuestro lado y unas nubes puntuales le han dado los tonos rosados y anaranjados que necesita un amanecer que se precie.  Las dunas recortando el horizonte han hecho el resto para que nuestra cámara registrase una foto inolvidable.

    Esta tarde ponemos rumbo en tren a la ciudad azul, Jodhpur, que cerrará mi ciclo de viajes por el Rajastán después de haber visitado la ciudad rosa, Jaipur, y la ciudad dorada, Jaisalmer, esta misma semana.

    InDieQuito