• La firma de Querétaro

     

    Esta mañana ya hemos hecho lo más importante: firmar. A partir de ahí, hemos celebrado la primera reunión oficial y hemos ido a celebrarlo con una buena comida méxicana. Querétaro es una ciudad similar a Zaragoza en tamaño y que destaca porque su población tiene una renta per capita superior a la media del país, gracias a empresas como Bombardier o Boeing, que están instaladas en la zona del aeropuerto.

    Cuando la temperatura ha comenzado a bajar hemos ido a dar un paseo por el centro colonial de Querétaro. Con sus calles empedradas, sus iglesias, sus edificios de poca altura y su buen ambiente, nos ha conquistado el corazón. El atardecer le ha dado un toque de magia al momento y las luces de la ciudad han ido ganando fuerza.

    Para cerrar el día hemos ido a cenar a un precioso restaurante, un antiguo patio mexicano, en el que nuestros compañeros mexicanos han pedido chapulines (saltamontes pequeñitos fritos) y aunque en un primer momento me he negado a probarlos, al final he pensado que hay que tener la mente abierta y aprovechar las oportunidades. Luego más de uno ha tenido remordimiento, imaginándose las jugosas patitas traseras de los saltamontes dando vueltas en su sistema digestivo.

    PD: los chapulines son el plato que podéis ver justo en el centro de la mesa.

    DieQuito

  • Unas horas en Ciudad de México

    Ya estamos en México lindo y como nuestro vuelo a Santiago de Querétaro es por la tarde, hemos decidido salir del aeropuerto a visitar la ciudad durante unas horas. Hemos ido en primer lugar a la Plaza del Zócalo, en donde la impresionante catedral domina todo el conjunto. No tiene nada que envidiar a las grandes catedrales que tenemos en Europa y tiene una ligera cuesta a mitad que la hace muy característica. Después salimos de la plaza y recorrimos todo el centro histórico, lugar monumental, repleto de edificios coloniales y con un policía o militar en cada esquina, velando por la seguridad de todos.

    Cuando se ha hecho la hora de comer hemos ido a llenar el buche con comida mexicana, dándonos cuenta de que el picante es el verdadero protagonista de la gastronomía mexicana. Los tacos de alambre, las fajitas y burritos son platos que a todo el mundo le gustan, sobre todo si no lleva mucho tabasco.

    Ahora os escribo desde el avión rumbo a Querétaro, al llegar nos queda mucho trabajo que hacer así que me despido ya de vosotros. Lo cierto es que el madrugón de Miami nos impidió dormir más de 4 horas y estamos molidos. Deseando terminar la faena programada para hoy, rápido, para irnos a la cama a una hora aceptable. Mañana, además de trabajar, tendremos tiempo para visitar Querétaro, que nos han dicho que es una ciudad muy cuca.

    DieQuito

  • Noche en Miami

    Vamos de camino a México, pero nos toca pasar una noche en Miami. Bendito problema ¿No os parece? Nada más aterrizar ya hemos tenido los primeros problemas para entrar en EE.UU., para variar. Me han preguntado que por qué estuve en Irán y bla bla, pero como tenía el visado completo me han dejado pasar. En Florida se nota la humedad al cruzar la puerta de salida del aeropuerto. Allí hemos cogido un Uber y hemos puesto rumbo al Beacon Hotel, nuestro alojamiento, que tiene una ambientación naif y popera de los 70, perfecta para un hotel de playa.

    Tras dejar el equipaje nos hemos ido a dar una caminata por el paseo marítimo. La playa repleta de palmeras estaba espectacular; al fondo se veía el manto de neones estilo cyberpunk que pueblan todo el frontal de Miami. Nos hemos detenido a comer en un restaurante cubano donde hemos y luego hemos ido de marcha, a tomarnos un par de mojitos a un pub en el que había una imitación de Michael Jackson.

    No hemos aguantado mucho porque el sueño ya comenzaba a hacer mella después de un viaje de 8 horas, y mañana tenemos pendiente llegar a Ciudad de México y luego coger un vuelo a Querétaro. Así que toca recargar pilas.

    DieQuito

  • Escala en Abu Dhabi y fin del viaje

    En el viaje de regreso desde la isla hasta el aeropuerto de Male nos han despedido un grupo de delfines, que han saltado alrededor de nuestra barca en un momento mágico. La gente no terminaba de creérselo, y los conductores decían que es bastante inusual. Un último guiño de Maldivas, un país al que volver.

    Tras un largo vuelo de Male a Abu Dhabi, con un altavoz estropeado encima de nuestras cabezas, hemos hecho escala en el aeropuerto de Abu Dhabi, del que me ha impresionado su sala central en forma de palmera.

    Nos traemos un montón de recuerdos en el equipaje y en el corazón. Y aunque no os lo creáis ya tengo ganas del próximo viaje.

    DieQuito

     

  • Un magnífico atardecer desde la overwater

    En la agencia @incrediblemaldives (ese es su Instagram) nos han tratado de maravilla e incluso han pedido que nos dieran la overwater que enfoca hacia el atardecer. Hoy hemos disfrutado de un ocaso de los inolvidables, disfrutando de un vino tinto australiano, viendo pasar los minutos con mucha calma y tranquilidad, mientras el sol se teñía de rojizo. Este ha sido el broche de oro a un viaje inolvidable; tanto por su intensidad como por los lugares visitados.

    Me quedo con un buen sabor de boca de la experiencia en Maldivas; al final estos 6 días se han pasado en un volao y se te queda algo de pena al pensar que nunca más volverás a este resort… porque hay tanto mundo que recorrer que sería un pecado.

    En fin, ahora toca ir preparando el equipaje que mañana ponemos rumbo a España, rumbo a la rutina y a la vida normal. Pero lo importante son los recuerdos y vivencias que perduran para siempre.

    DieQuito

  • Mi plan

    Aparte del snorkel, beber cocktails, dsifrutar de las comilonas en el buffet libre, tomar el sol y disfrutar del descanso, no hay mucho más qué hacer en la isla, pero necesitábamos relax y no echamos de menos más actividad. También os diré que no me vendría aquí 15 días a ver como la brisa marina me acaricia la piel. Pero después de un viaje intenso como India, vienen bien 6 días para recargar las pilas. Por las noches, la gente joven que se aloja en el resort, va a Raalhu, el bar surfero de la isla, en el que hay una mesa de billar, DJ poniendo música dance y house, una diana de dardos, y buenos cócteles.

    Pero que toda esta tranquilidad te da para pensar, así que os voy a contar las ideas que me venían a la cabeza. Hemos dado un paseo por las otras overwater, escuchando como el mar ruge debajo del entarimado y al llegar al final he visto que la isla de enfrente está literalmente al lado. Ahora me río de mi plan para llegar hasta allí, y es que en mi afán explorador me surgió la idea de cruzar desde el extremo del Cinnamon Dhonveli hasta el Four Seasons. El problema es que las corrientes son fuertes en las Maldivas, aunque las olas grandes rompen antes del atolón y aquí solo llega un poco de movimiento y eso puede llevar a engaño.

    Un chico joven, empleado del resort, me dijo que «its possible, but, actually its not allowed» (es posible, pero no está permitido) y me explicó que las corrientes te pueden sacar a mar abierto, y no quiero ni pensar en el susto que puede suponer eso… El mar me da más miedo que la montaña, de eso no hay duda.

    DieQuito

  • Snorkel obsession y otras alimañas

    Los que me conocen saben que disfruto mucho viendo a los animales, acariciándolos cuando se dejan o simplemente observándolos. Así que aquí, lo primero que haces es salir con los primeros rayos y te vas a ver los animales marinos nocturnos que todavía están por aquí danzando. La temperatura del agua son unos 28 grados así que se está de maravilla; hoy he visto una morena y un tiburoncito, además de un pez globo, que no es peligroso si no le tocas mucho las narices.

    Haciendo snorkel en las Maldivas te vas a encontrar con un sinfín de animales que te van a rodear. Lo más alucinante son los bancos de peces de colores, que se quedan todos juntos para parecer un animal más poderoso. También he visto una manta y dos rayas, que nos han perseguido durante un breve pero intenso periodo de tiempo jaja. Además, una siniestra apodida y un pepino de mar, animales que desconocía por completo.

    Los erizos de mar también están distribuidos por el fondo, aunque el que no hemos visto por fortuna todavía es el temible e infausto Pez Piedra; y que siga así.

    Como consejo os diré que os traigáis vuestro propio equipo de snorkel, porque cuesta 25€ al día alquilarlo. Nosotros nos hemos traído las máscaras Easybreath de Decathlon, que aunque ocupan mucho espacio en la maleta, sale muy rentable.

    Por último, al margen de los animales marinos, hay pájaros muy graciosos, unos simpáticos camaleones y un sinfín de ermitaños de todos los tamaños, como ya os comenté ayer.

    DieQuito

  • «Colours in the Sky» kite festival

    Un festival de cometas y de facepainting en una playa paradisiaca… ¡Esto es vida! Ayer con el atardecer disfrutamos de un buen ambiente, buenos cocktails, risas y música tropical. Los maldivos son gente muy amable y nos explicaron cómo se hace una cometa y los trucos para hacerla volar con elegancia. A mi lo que más me preocupaba era que se me fuera del todo y acabase en el agua… con todo el plástico que ya tenemos en los océanos.

    Luego nos pintaron las caras; en la mía en concreto intentaron dibujar un delfín aunque no quedó del todo bien… pero se les agradece la intentona. Los cocktails tienen nombres muy variopintos por estas zonas y los perritos calientes ayudaban a aguantar el subidón de la mezcla de alcoholes.

    Depsués paseamos con el crepúsculo visitando la isla… y la playa, con la Luna en el horizonte, y con las overwater flotando al fondo es una imagen de postal. Cuando cae la noche salen los graciosos ermitaños a pasear, con sus caparazones a su imagen y semejanza. También algunos murciélagos de gran tamaño pasan por encima de la lista. De momento, ni pizca de mosquitos. Esperamos que siga así.

    DieQuito

  • Cinnamon Dhonveli, Maldives

    Tras el cambio de planes, aviones, ciudades y demás, hemos llegado a Maldivas con una noche de antelación, y hemos dormido en el hotel Laguna Boutique, en Hulhumale, antes de partir hacia nuestro resort. El hotel estaba limpio y con un buen trato del personal, aunque la habitación era el cuartel de los mosquitos, y en Maldivas hay zika, así que hay que andarse con cuidado.

    Hemos cogido la lancha rápida en Male, desde donde todo el mundo pone rumbo a su resort. Distingues claramente a los que van de los que vuelven; mirando sus caras de emoción o sus gestos de tristeza. Tras un viaje de menos de una hora re reciben en el muelle del Cinnamon Dhonveli con un cóctel y un mapa de la isla en la mano, en donde te explican todos los lugares en los que puedes pedir comida a cualquier hora, cocktails, darte un baño en las playas o piscinas, jugar al pin pon o al billar, en fin, que nos queda por delante casi una semanita de relax y la verdad es que lo necesitamos por el tute que hemos llevado en estos diez días recorriéndonos la India de punta a punta y visitando un sinfín de ciudades, fuertes y museos. Ahora se agradece algo de relajación.

    ¡A disfrutar de la vida sin preocupaciones!

    DieQuito

     

  • Chennai

    Aunque nuestro plan original era volar de Udaipur a Kochi y pasar una noche en aquella ciudad colonial antes de ir al paraíso… sin embargo, una tragedia en forma de inundación en Kerala se ha llevado la vida de cientos de personas y ha anegado toda la región, con lo cual, nuestros vuelos han sido cancelados y hemos tenido que improvisar: gracias a la agencia La India Increible todo ha sido muy sencillo y nos ha conseguido un vuelo con escala en Mumbai de una hora y en Chennai, de 8 horas, suficiente para visitar la ciudad.

    Así pues, a primera hora hemos volado desde Udaipur hasta Mumbai. En este aeropuerto, en el que ya estuve en el Festival de Cine de Bollywood de 2012, he conseguido encontrar la camiseta Parley (hecha con plásticos de los océanos) del Real, a un precio increíble. En la tienda de Adidas me han dicho que el problema es que en este país no gusta el fútbol y por ello el precio es más ajustado.

    Después hemos cogido un segundo avión hasta Chennai, con Jet Airways, y al llegar hemos salido pitando del aeropuerto para visitar algunos de los puntos clave de esta ciudad del sur. Entre ellos, la iglesia de Santhome, la zona del Tsunami de 2004, en donde las olas se llevaron también muchas vidas aguas adentro, y los mercados de Parry,s Corner. Sin dudarlo, lo que más me ha gustado ha sido sus templos policromados  y con figuras en tres dimensiones, como por ejemplo el de Kapaleshvara.

    ¡Ahora nos vamos al paraíso!

    DieQuito